Paulina López no tiene recuerdos de haber experimentado veranos tan calientes antes. La activista, de origen ecuatoriano, quien ha vivido por más de 22 años en Seattle, estado de Washington, advierte que quejarse del cambio climático no lo detendrá. Apuesta por que los hispanos se eduquen y se activen para tomar acciones que detengan el impacto que trae el calor extremo en muchas zonas del país, especialmente en las más desfavorecidas.
“Yo no tengo, para nada, recuerdos con mis hijos de haber estado en climas de más de 75° F; en cambio ahora las temperaturas rondan los 112° F”, relata López a Sachamama en la serie Calor extremo: aprendiendo a vivir la nueva realidad.
Para López este cambio ha sido brutal y advierte que hacia la parte central del estado de Washington las temperaturas pueden llegar a más de 112 °F. “Eso nunca había pasado antes”, afirma.
La activista y directora ejecutiva del grupo sin fines de lucro Duwamish River Community Coalition advierte que el impacto social del calor en Seattle no pasa desapercibido, en especial para una comunidad que no está habituada a los climas extremos.
“Tuvimos hace un año el verano más caliente, esta ciudad no está acostumbrada a ese calor. En las casas no hay aire acondicionado y la gente se resguarda donde puede, debajo de los árboles hacia la playa, que es una playa fría, para esconderse y no estar en casa porque no puedes estar dentro de una casa con estos calores”, asevera.
En el verano de 2021 una onda cálida sin precedentes tuvo efectos devastadores en el Pacífico noroccidental (Oregón, Idaho y Washington). Se estima que el evento meteorológico, ocurrido entre el 26 de junio y el 2 de julio de ese año, contribuyó con la muerte de al menos 159 personas solo en el estado de Washington.
Cientos de personas más llegaron a salas de emergencias con cuadros médicos relacionados con las altas temperaturas. La ciudad de Seattle, acostumbrada a ver en el verano temperaturas de entre 70 y 80 grados Fahrenheit, registró una máxima de 108 °F (42 °C) el 28 de junio de 2021, algo sin precedentes en los 151 años de los registros climatológicos oficiales.
López destaca que el incremento del calor ha hecho que los hispanos enfrenten desigualdades ambientales, sobre todo en la zona de South Park, al sur de Seattle, y pide a la comunidad latina tomar acciones y no esperar a que los empleadores o grandes empresas decidan actuar de buena fe para enfrentar el clima extremo.
“Necesitamos información, necesitamos educarnos y necesitamos también ser activos. Porque (el cambio) no lo vamos a poder lograr estando sentados. Necesitamos involucrarnos en las políticas, en la legislación, en el día a día en las escuelas”, añade.

