Cientos de habitantes nativos de la comunidad Yup’ik de Newtok, al suroeste de Alaska, se ven obligados a ser desplazados de sus tierras ancestrales debido al cambio climático y al derretimiento del permafrost.
Esta comunidad está conformada por aproximadamente 380 nativos de la aldea Yup’ik, que fue construida a orillas del río Ninglick, cerca del estrecho de Bering, y actualmente corre el riesgo de hundirse debido al aumento acelerado de la erosión, de acuerdo con un reportaje publicado por National Geographic.

El traslado es un reto logístico en Alaska
Para ayudar al traslado de la comunidad a la aldea de Mertarvik es necesario contar con recursos económicos y logísticos, afirmó Jackie Qataliña Schaeffer, del Alaska Native Tribal Health Consortium.
“Sufren un hundimiento extremo de la aldea, así como una erosión extrema, por lo que no tienen más remedio que desplazarse. Han perdido kilómetros de tierra a causa del río”, afirmó Schaeffer a Yale Climate Connections.
De acuerdo con la experta, la organización prioriza el traslado de la comunidad a un lugar situado a nueve millas de distancia, al otro lado del río. Hasta ahora, se ha trasladado casi la mitad del pueblo.
Schaeffer explicó que uno de los retos que enfrentan es que la temporada de construcción en la región es de solo tres meses al año, debido al clima, lo que conlleva a que los avances en infraestructura sean lentos.
“La antigua comunidad tiene un sistema eléctrico anticuado que ya no se mantiene bien, mientras que en el nuevo pueblo el sistema eléctrico está sobrecargado y no crece lo bastante rápido. Tenemos una comunidad partida por la mitad. Tenemos un gobierno tribal que intenta gobernar y hacer funcionar dos sistemas, dos comunidades”, afirmó la representante de Alaska Native Tribal Health Consortium.
Se conoció que el derretimiento del permafrost afectó al vertedero comunitario, los tanques donde se almacena combustible y decenas de viviendas corren el riesgo de derrumbe.
Yup’ik han sido testigos del derretimiento del permafrost en Alaska
Los miembros de la tribu nómada Yup’ik se trasladaron durante miles de años en búsqueda de verduras silvestres, focas, alces, bayas, bueyes, hasta el siglo XX, cuando la Oficina de Asuntos Indígenas los obligó a asentarse en Newtok.
Desde entonces, los Yup’ik han sido testigos del cambio climático y del descongelamiento que ocurre bajo la superficie de los 23,3 millones de kilómetros, debido a que esto ha provocado el derrumbe de carreteras, oleoductos y cimientos de edificios.
También han presenciado el aumento del nivel del mar y de lo cercano que está actualmente el agua de sus viviendas. Un estudio de principios de la década de los 2000 demostraba que vastas secciones del pueblo podrían pasar a formar parte del río en 2027, concluyó National Geographic.
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