A medida que el clima se calienta, las lluvias están aumentando en algunas partes de Estados Unidos y disminuyendo en otras.
Las precipitaciones tienen importantes efectos sobre la vida humana, ya que determinan la cantidad de lluvia, nieve y deshielo, lo que a su vez incide en la cantidad de agua superficial y subterránea disponible para el consumo humano, el riego y las industrias.
También influyen en las crecidas de los ríos y determinan qué tipos de animales y plantas, incluidos los cultivos, sobreviven en un lugar determinado.
Los cambios en las precipitaciones pueden alterar una gran variedad de procesos naturales, sobre todo si se producen más rápidamente de lo que las especies vegetales y animales pueden adaptarse a ellos.
¿Qué está pasando con las precipitaciones?
Cuando la Tierra se calienta, aumenta la evaporación y la transpiración de las plantas. Aunque el incremento de la evaporación añade más humedad y suele aumentar las precipitaciones, el cambio climático también altera este ciclo.
Al modificar los patrones de los vientos y las corrientes oceánicas que impulsan el sistema climático mundial, el cambio climático provocará una disminución de las precipitaciones en algunas zonas. Además, las áreas en las que aumenten las precipitaciones no tendrán necesariamente más agua disponible, porque el aumento de las temperaturas provoca una mayor evaporación.
El estudio Climate Change Indicators in the United States, Fifth Edition, de la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés), afirma que las precipitaciones anuales totales han aumentado en Estados Unidos y en todo el mundo.
Desde 1901, la agencia del clima ha registrado las precipitaciones en los 48 estados de Estados Unidos. Algunas partes del país han experimentado más lluvias que otras; en contraste, en zonas del suroeste han disminuido.
Las temperaturas pueden dañar la calidad del agua
El informe de la EPA indica que los Grandes Lagos de EE. UU. es una de las zonas afectadas por el cambio climático; y cerca de 30 millones de personas que reciben agua de esa región podrían verse afectadas
La agencia detalló que el aumento de las temperaturas, especialmente en primavera y verano, afecta la calidad del agua, aumenta el riesgo de sequía y reduce la presencia de la nieve.
El agua más caliente favorece el crecimiento de algas y bacterias, algunas de las cuales producen toxinas, que pueden contaminar el suministro de agua potable y causar enfermedades.
El aumento del crecimiento de algas nocivas ya amenaza los ecosistemas y el suministro de agua potable del lago Erie. Este cuerpo de agua abastece a 12 millones de personas en Estados Unidos y Canadá, y está especialmente amenazado por las algas nocivas. A medida que suba la temperatura del agua, también aumentará el riesgo.
Toledo, en Ohio, es una de las ciudades que también ha sufrido la contaminación de su suministro de agua debido a la proliferación de algas. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) realiza previsiones de floraciones de algas nocivas en el lago Erie entre julio y octubre, cuando las temperaturas del agua son cálidas y las precipitaciones son más frecuentes.
En el suroeste, el aumento de las temperaturas y la sequía amenazan las ya escasas reservas de agua.
Los efectos de la sequía
Los efectos de la sequía en el abastecimiento de agua potable pueden ir desde la disminución del nivel de los embalses hasta una grave escasez de agua.
En el suroeste del país el agua ya escasea. Los habitantes de esas zonas dependen especialmente de las aguas superficiales, como las del lago Mead, vulnerables a la pérdida de agua por evaporación.
Así, incluso un pequeño aumento de la temperatura (que impulsa la evaporación) o una disminución de las precipitaciones en esta región, ya de por sí árida, puede amenazar seriamente los sistemas naturales y las comunidades humanas.

