El calor extremo debe ser considerado un desastre natural de gran magnitud debido a sus consecuencias devastadoras en la salud y la economía de las comunidades afectadas.
La directora de mitigación del calor del condado Miami-Dade y la primera jefa de mitigación del calor del mundo, Jane Gilbert, advierte que el calor extremo es un “asesino silencioso” y la principal causa de muerte vinculada a los desastres relacionados con el clima.
Los datos en EEUU
Los datos respaldan esta preocupante realidad. Según el Servicio Meteorológico Nacional, en los Estados Unidos el calor extremo cobró más vidas en 2022 que huracanes, inundaciones, rayos o tornados, lo que subraya la gravedad del problema.
Una investigación del Atlantic Council estima que la exposición al calor causa más de 8,500 muertes en los EE.UU. cada año. Estos fallecimientos están asociados a temperaturas medias diarias superiores a los 90 grados Fahrenheit (alrededor de 32 grados Celsius), y las víctimas se concentran en las zonas más calurosas del país.
Muertes que se pueden prevenir
Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, CDC, la mayoría de las enfermedades y muertes relacionadas con el calor se pueden prevenir.
Kathy Baughman McLeod, vicepresidenta sénior y directora del Centro de Resiliencia Adrienne Arsht-Rockefeller Foundation, ha sido una de las voces más influyentes en la lucha para concientizar sobre el impacto del calor extremo.
Baughman McLeod y su equipo han estado presionando a las ciudades para que nombren «jefes de calor» para abordar el calor que empeora con el cambio climático, y han dado la bienvenida a los nombramientos en ciudades como Miami, Monterrey, Dhaka y Melbourne. Ella además ha abogado por la categorización y el nombramiento oficial de las olas de calor, al igual que se hace con los huracanes.
¿Cómo combatir las olas de calor?
Estas medidas ayudarían a otorgar la misma urgencia y legitimidad a las olas de calor, lo que permitiría movilizar recursos y esfuerzos para combatirlas.
«Si lo piensas, el calor no tiene dueño. No hay una agencia de calor. Es un problema de todos y de nadie, y creo que eso debe cambiar»
dijo Baughman McLeod a NPR.
Además de los problemas de coordinación, la infraestructura actual en los Estados Unidos no proporciona un adecuado apoyo a las personas afectadas por el calor extremo, especialmente a las poblaciones más vulnerables. El acceso a sombra, descansos y agua potable es fundamental para prevenir enfermedades y muertes relacionadas con el calor, y es imprescindible que se garantice este apoyo a los trabajadores al aire libre.
Los estudios muestran que el aumento de la frecuencia e intensidad de las olas de calor, impulsadas por el cambio climático, hace que esta situación sea cada vez más urgente y apremiante.
Se necesitan más datos
Baughman McLeod también ha destacado la importancia de recopilar datos precisos sobre enfermedades y muertes relacionadas con el calor. La falta de un registro consistente y completo dificulta la comprensión completa del impacto del calor extremo y la toma de decisiones basadas en evidencia.
La existencia de heat.gov, una fuente de información de salud relacionada con el calor extremo es un paso en la dirección correcta, pero se necesita un mayor esfuerzo para recopilar datos precisos.
El cambio climático causado por el hombre también está haciendo que las olas de calor sean más largas, más frecuentes e intensas, lo que significa que eventos como el calor récord de este verano en los EE. UU. y Europa son mucho más probables.
Nota publicada inicialmente en El Informador Newspaper.
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