El 25% de los 104 partidos que tendrán lugar del 11 de junio al 19 de julio en Canadá, Estados Unidos y México se jugará bajo condiciones de calor extremo riesgosas para la salud humana de los deportistas y los hinchas. Así lo evidencia un estudio científico publicado por World Weather Attribution.
Esos partidos se realizarán bajo condiciones climáticas extremas en las que les será más difícil a jugadores e hinchas regular su temperatura corporal y evitar mayores impactos a la salud. ¿Por qué?
El cuerpo tiene una capacidad de enfriarse ante temperaturas elevadas a través de, por ejemplo, la transpiración. Pero ella se puede ver limitada por factores ambientales. El índice de estrés térmico o de calor real conocido como Wet Bulb Globe Temperature (WBGT) mide esa eficacia de regulación de la temperatura corporal para comprender el riesgo que el calor puede representar para las personas durante actividades al aire libre y, especialmente, durante el ejercicio físico, como el fútbol.
No sólo analiza la temperatura diaria que nos da el servicio meteorológico nacional, sino que también contempla la exposición directa a la radiación solar, las condiciones de humedad y vientos del entorno en el que se encuentra la persona, y la capacidad de evaporación del sudor.
“Un día de 30°C en condiciones secas y ventosas es muy diferente a un día de 30°C con humedad alta, sol intenso y poco viento”, explica Chris Mullington, anestesiólogo del Imperial College Healthcare NHS Trust, y argumenta: “La humedad alta reduce la evaporación del sudor, lo que limita el principal mecanismo de enfriamiento del cuerpo. Por eso, el índice WBGT es tan importante”.
Cuando el índice supera los 26 °C, la Federación Internacional de Asociaciones de Futbolistas Profesionales (FIFPRO, por sus siglas en inglés) -que nuclea a los sindicatos de los deportistas- recomienda que se tomen medidas de seguridad, como pausas cada 30 minutos durante el partido para que los jugadores puedan refrescarse y aclimatarse. El 25% de los 104 partidos del Mundial se jugará en esas condiciones de un índice superior a los 26 °C.
El estudio evidencia que cinco de los 104 partidos ocurrirán en condiciones aún más arriesgadas: el índice de estrés térmico superará los 28 °C. “El rendimiento del jugador puede verse afectado. El riesgo de sufrir un golpe de calor grave se vuelve más preocupante”, explica Mullington. Ante este segundo escenario, la FIFPRO recomienda que el partido se retrase o posponga hasta que se pueda asegurar el bienestar de jugadores e hinchas. ¿Ocurrirá ello en el próximo Mundial?
De la última vez que una Copa del Mundo se realizó en Estados Unidos en 1994 a hoy, las concentraciones de dióxido (CO2) en la atmósfera pasaron de 360.94 partes por millón (ppm) a 428.62 ppm. Ello fue producto de actividades humanas, como la explotación de combustibles fósiles y la expansión de la agricultura intensiva.
La profesora en Ciencia Climática en el Imperial College London y coautora del estudio, Friederike Otto, remarca: “Puede que el Mundial de 1994 no parezca muy lejano para muchos adultos hoy, pero la mitad del cambio climático provocado por el ser humano ha ocurrido desde entonces”.
Messi, Neymar, o los hinchas: ¿quién sufrirá más calor?
En la primera fase de partidos, el favorito Leonel Messi y su equipo estarán expuestos a condiciones menos complicadas de calor que su eterno rival y amigo brasileño Neymar.
El primer partido del vigente campeón del mundo, Argentina, frente a Argelia, tendrá una probabilidad de 1 en 7 de exceder el índice en 26 °C. En cambio, las condiciones climáticas del partido Brasil vs Escocia en el estadio de Miami casi seguro superarán esos niveles.
Pero será Tunisia y Países Bajos el partido que, en Kansas, tendrá la exposición más riesgosa: hay altas chances de que se supere el índice de 26 °C. Eso no es todo: es la situación de juego que más alto riesgo tiene de pasar el índice de 28 °C, es decir y según las recomendaciones del FIFPRO, de estar en necesidad de retraso o postergación del partido.
“Esto es peligroso para los jugadores, pero también están los aficionados que podrían concentrarse al aire libre”, resalta Otto y agrega: “Ellos corren aún más riesgo, porque no contarán con la atención de muchos médicos”.

Dentro y fuera del campo: ¿qué medidas deberían tomarse?
Los partidos que se jugarán en ciudades con veranos más calurosos, como Miami y Kansas, iniciarán a las 17, 18 o 19 horas para evitar la exposición a las temperaturas más elevadas del día. Para los expertos, esa medida era necesaria, pero no suficiente.
Una medida para mitigar el impacto del calor en la salud de los jugadores podría ser contemplar un intervalo de mayor duración entre el primer y segundo tiempo de juego de cada partido, o incluso cada 30 minutos como recomienda la FIFPRO. Eso permitiría que los jugadores se hidraten y se climaticen lo suficiente para recuperar la temperatura corporal. Pero esa medida podría ser, al mismo, perjudicial para los hinchas.
“Creo que es importante lo que se haga fuera de los estadios”, dice Mullington y ejemplifica: “Tal vez no debería cobrarse por el agua, sino ofrecerla gratis. No creo que el hincha promedio pague 8 libras (10 USD) por una botella de agua. Si se la dieran gratis, la aceptaría con gusto”. Las estaciones de recarga de agua podrían ser una opción para asegurarle acceso gratuito a los espectadores antes, durante y después de los partidos.
El experto subraya un elemento clave que pasa desapercibido: la concientización al público sobre el impacto que el calor extremo puede tener en la salud. “No creo que la mayoría de los aficionados sean conscientes de que podrían estar poniéndose en riesgo en esta situación, así que ser transparentes al respecto es importante para que puedan tomar sus propias decisiones”, explica.
Miami, Texas o Nueva York: ¿qué sedes se verán más impactadas?
Mala coincidencia o error de planificación, los partidos más definitorios del Mundial se jugarán en las ciudades con el mayor riesgo de calor extremo. Nueva York albergará la final del torneo con un 50% más de riesgo que en el Mundial de 1994 de sufrir interrupciones por el calor, y en un estadio sin aire acondicionado.
Nueva York no será la única sede sin sistema de refrigeración. Miami es otro de los ejemplos, donde el riesgo de enfrentar calor extremo será alto y con varios de sus partidos celebrándose en condiciones que superarán los límites recomendables.
A esas ciudades se suman Kansas y Filadelfia. De hecho, más de un tercio de los partidos -incluyendo la final, la definición del tercer puesto y los cuartos- tendrán al menos 1 probabilidad en 10 de superar el índice de 26°C y se jugará en sedes sin refrigeración.
Sólo tres de los 16 estadios contarán con aire acondicionado para mitigar el impacto del calor. Tal es el caso de las sedes de Dallas y Houston, donde el riesgo de exposición será alto. Los aficionados tendrán una probabilidad de 1 en 3 de soportar temperaturas superiores al índice de 28 °C en las afueras de los recintos.
Por ello, los expertos insisten en que no se trata sólo de lo que ocurra durante el juego, sino también antes y después, y durante la vida diaria durante el torneo. “No debemos olvidar que los jugadores y los aficionados tienen que llegar a los estadios y, a veces, eso requiere largos períodos de tiempo”, subraya Mullington y agrega: “Al aire libre o en transporte público abarrotado, estarán expuestos a riesgo”.
Los conocidos “Festivales de Fans” que se celebran al aire libre durante la Copa del Mundo debieran incluir medidas de seguridad para evitar el impacto del calor extremo en la salud de los hinchas.
Los 13 partidos que se jugarán en ciudades de México y los siete que se realizarán en Canadá tendrán una situación muy distinta. El estudio revela que es casi imposible o las chances son muy bajas de que allí se alcancen condiciones de calor extremo. ¿Tendrían que haberse priorizado estas sedes a la hora de planificar la distribución geográfica de partidos.

Verano o invierno: ¿tendrían que haberse cambiado las fechas?
Hace cuatro años y por primera vez en su historia, el Mundial de Fútbol no se celebró en los meses de junio y julio, sino en noviembre y diciembre. ¿El motivo? Evitar el calor extremo del verano catarí.
Los organizadores previeron que las temperaturas en Qatar durante el verano serían demasiado elevadas para el deporte y el campeonato se realizó en meses con menores temperaturas. Algunos se preguntan si esa misma medida tendría que haberse tomado este año.
“Sin duda, la FIFA debe considerar con mucha atención cuáles serían las fechas más adecuadas para celebrar los Mundiales”, analizó Otto y recomendó que, considerando la salud de jugadores, hinchas y ciudadanos locales y cuando se trate de sedes en el hemisferio norte, este tipo de eventos deberían celebrarse a principios o a finales de año.
Si bien el presidente de FIFA, Gianni Infantino, ha reconocido en la previa al campeonato que el calor es un problema, centró la mirada en los estadios con aire acondicionado como una forma de abordarlo.
En vísperas del Mundial y ya pensando en los siguientes, Mullington subrayó: “Los riesgos (del calor extremo y su impacto en la salud) no harán más que aumentar. El clima debiera ser un factor que se considere cada vez más a la hora de decidir las próximas sedes”.

