En un momento decisivo para la agenda ambiental global, Carlos Eduardo Correa, exministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia y embajador de The Mangrove Breakthrough, lanzó un llamado urgente a la acción climática.
El activista destacó desde la COP30 la importancia de la agilidad tecnológica y el protagonismo de las comunidades y la juventud. Abogó por que las políticas nacionales se traduzcan en acciones concretas y medibles.
Correa señaló que el principal cuello de botella de la acción climática es la última milla financiera. Para superarlo, propuso una “doble vía” sinérgica: mientras los grandes fondos tradicionales fluyen de arriba hacia abajo a organizaciones locales, un ágil enfoque de abajo hacia arriba debe empoderar directamente a los individuos.
La clave, insistió, es la tecnología. Planteó desplegar un arsenal de herramientas como “microcréditos a través de OpenBanking, microseguros y billeteras digitales, apoyadas en la bancarización y a través de la caracterización de esas comunidades”. En su opinión, estos mecanismos garantizan que la ayuda llegue sin intermediarios a “los campesinos, a las madres cabezas de familia, a las asociaciones”.
“Tenemos poco tiempo y tenemos que volvernos creativos”, advirtió.
Este empoderamiento financiero se complementaría con el reconocimiento del factor humano. Para Correa, las comunidades son “los héroes de la conservación”, quienes protegen los ecosistemas en el día a día. Sin embargo, subrayó que necesitan apoyo tangible en formación y capacidades técnicas.
Su mensaje a los jóvenes de América Latina y el Caribe es directo: “Atrévanse a innovar, atrévanse a cambiar, atrévanse a hablar, atrévanse a participar en la política”. A su juicio, este activismo debe ser “racional, de acciones que nos lleven a ejecutar las cosas”, trascendiendo la comunicación para generar un impacto real en el territorio.
Finalmente, esta movilización social debe estar respaldada por una política nacional coherente y ambiciosa. 10 años después del Acuerdo de París, Correa exigió que la segunda actualización de las Contribuciones Nacionalmente Determinadas (NDC) sea un verdadero test de compromiso. Es imperativo, afirmó, que los países “incluyan los ecosistemas marinos y costeros y especialmente los manglares”, en el que la tecnología juega un segundo rol crucial: el monitoreo y la data son esenciales para verificar la ejecución de estas metas.
Superar la crisis climática no depende de una sola solución, dijo el experto, sino de un ecosistema de acciones coordinadas que pongan la tecnología al servicio de las personas y alinear las políticas con la ciencia. Su mensaje final resuena como un mandato para las nuevas generaciones, a quienes convocó para ayudar a “convertir esas promesas en realidades”.
🌍 PULSO #COP30
Ronda de preguntas rápidas con Carlos Correa, ex Ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia, quien desde Belém comparte su visión sobre los retos, avances y prioridades que debemos tener en cuenta para la acción climática en nuestra región.
— Sachamama (@Sachamamaorg) November 19, 2025

