Investigadores del Imperial College de Londres realizaron un estudio de atribución rápida en el que determinaron que el cambio climático antropogénico aceleró la velocidad del viento del huracán Melissa en un 7 % (18 km/h), lo que provocó un aumento del 12 % en los daños.
Para el estudio, los científicos utilizaron el Modelo de Tormentas del Imperial College (IRIS), un modelo sintético de ciclones tropicales que simula la disminución de su intensidad a lo largo de su ciclo de vida.
“Melissa fue uno de los huracanes más potentes que jamás se hayan registrado al tocar tierra. El modelo IRIS estima que el cambio climático incrementó la intensidad de un huracán como Melissa hasta alcanzar una excepcional categoría 5 al momento de impactar tierra”, señala la investigación publicada en octubre de 2025.
De acuerdo con el estudio, bajo el clima proyectado para 2025, la probabilidad de que un huracán de esta magnitud toque tierra es significativamente mayor: aproximadamente cuatro veces superior en comparación con la era preindustrial. El cambio climático ha incrementado notablemente la posibilidad de que ocurra un evento de esta naturaleza.
Afirman que el calentamiento global reciente muestra una tasa de aproximadamente 0,2 °C por década, lo que proyecta que la temperatura media global en 2025 se acerque a 1,3 °C por encima de los niveles preindustriales.
Sin embargo, aclaran que tienen poca confianza en atribuir las tendencias regionales o zonales al calentamiento global de origen humano. “Es más probable que los cambios regionales sean causados por variaciones decenales y menos probable que sean sostenidos o representativos del calentamiento global”.
Daños económicos del huracán Melissa
A través de IRIS, los científicos pudieron estimar los daños económicos directos sobre activos físicos y observaron que el aumento de la velocidad del viento en este tipo de tormenta genera daños sustancialmente mayores.
“Para la pérdida mediana, estimamos que la fracción atribuible (FAL) para el huracán Melissa es de 0,12, debido a la intensificación provocada por el cambio climático. Esto significa que el 12 % del daño económico puede atribuirse al cambio climático en comparación con la línea base preindustrial. Realizamos numerosos estudios de sensibilidad y concluimos que podemos tener mucha más confianza en la estimación de la fracción atribuible que en la estimación de la pérdida absoluta”, señala el estudio.
