Los microplásticos se han vuelto una amenaza silente que no solo ha alcanzado sitios recónditos del planeta tierra como el Ártico, la cima del Everest o las Islas Galápagos, sino que también se ha detectado su presencia en el cuerpo humano y en fuentes de agua como ríos, lagos y océanos.
Se trata de partículas dañinas de plástico que tienen menos de 5 milímetros de diámetro. Pueden causar importantes problemas de salud y son difíciles de eliminar, especialmente en el agua.
Como una opción para combatir este enemigo invisible, los científicos Nathaniel Banks y Yidian Liu desarrollaron un filtro llamado PolyGone que puede atrapar los microplásticos mientras el agua fluye. Actualmente, el prototipo se utiliza en una planta de tratamiento de Atlantic Country Utilities Authority, en Nueva Jersey.
“En respuesta a la inacción global para abordar el aumento de los niveles de contaminación por microplásticos, creamos un filtro que intercepta, recolecta y recicla los microplásticos. El equipo de PolyGone trabaja con el objetivo en común de limpiar al mundo de los contaminantes”, se lee en su página web.
Este filtro usa fibra sintética similar al pelo humano que retiene los microplásticos y su diseño está pensado para usarse en plantas de tratamiento.

Inspirados en las raíces de las plantas acuáticas
Este innovador sistema comenzó en 2021 como un proyecto de tesis de arquitectónica de Banks y Liu, para ese entonces de 21 años de edad, quienes estudiaban en la Universidad de Princeton.
En septiembre de 2024, se instaló PolyGone como el primer piloto de eliminación de microplásticos del mundo junto a Atlantic Country Utilities Authority, una planta de tratamiento de 40 millones de galones por día que sirve aproximadamente a 225 mil residentes de Nueva Jersey.
De acuerdo con la explicación que proporcionaron en el portal, la creación PolyGone fue inspirada en las raíces de las plantas acuáticas, las son capaces de retener partículas con el flujo del agua.
A este tipo de metodología, que se basa en la observación de la naturaleza para resolver problemas, se conoce como biomimética.

Microplásticos, un enemigo casi invisible
Científicos de la Universidad de Boston estudian las consecuencias de la contaminación de microplásticos y presentaron un estudio con un hallazgo inquietante: en el cuerpo humano los microplásticos pueden propiciar el desarrollo de bacterias resistentes a los medicamentos.
Los investigadores hallaron que las bacterias expuestas a microplásticos se volvieron resistentes a varios tipos de antibióticos utilizados habitualmente para tratar infecciones.
“El hecho de que haya microplásticos a nuestro alrededor, y más aún en lugares empobrecidos donde el saneamiento puede ser limitado, es una parte sorprendente de esta observación”, afirmó Muhammad Zaman, profesor de ingeniería biomédica de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Boston, quien estudia la resistencia a los antimicrobianos y la salud de refugiados y migrantes.
Según el profesor Zaman este fenómeno puede poner en riesgo a las comunidades más desfavorecidas y evidencia la necesidad de mayor vigilancia y una comprensión más profunda sobre la interacción entre los microplásticos y las bacterias.

