Científicos que recogen datos climáticos en todo Estados Unidos se reunieron la primera semana de julio en la Universidad de Arizona para lanzar globos meteorológicos, que proporcionarán datos sobre el calor extremo en el suroeste del país.
Los meteorólogos colaboraron también con tres universidades públicas de Arizona a través de una asociación patrocinada por el gobierno federal con el Laboratorio Nacional Brookhaven del Departamento de Energía y el Laboratorio de Campo Integrado del Corredor Urbano del Suroeste (SW-IFL), para recopilar datos climáticos regionales y desarrollar soluciones para el calor extremo.
El profesor asociado de la Facultad de Arquitectura, Planificación y Arquitectura Paisajista y coinvestigador principal del SW-IFL, Ladd Keith, aseguró en una entrevista para el portal AZPM que el objetivo es comprender mejor el cambio climático.
“(Los globos) están recorriendo el corredor urbano de Arizona recolectando datos importantes a nivel de vecindario para ayudarnos a mejorar nuestra comprensión de los problemas de calor urbano y calidad del aire”, dijo Keith.

Detalles de los globos meteorológicos
Los investigadores viajan con dos camiones meteorológicos para recoger datos sobre temperatura, humedad, calidad del aire y fenómenos meteorológicos.
Edwin Davis, investigador postdoctoral del laboratorio de Brookhaven, ayuda a manejar los observatorios móviles y a lanzar instrumentos meteorológicos de seguimiento.
Davis detalló que en las últimas semanas él y su equipo han trabajado sobre el terreno para seguir los efectos del enfriamiento en Phoenix y Tucson.
“Tenemos que proporcionar información cuantitativa para reducir el efecto de calentamiento debido a la urbanización”, dijo Davis.
Por su parte, Keith señaló que los datos que se están recopilando no son fácilmente accesibles; sin embargo, los camiones están recogiendo información localizada para comprender mejor los retos medioambientales a los que se enfrentan comunidades específicas, como las zonas de rentas más bajas que se ven afectadas de forma desproporcionada por el calor urbano.
“Llevaremos a cabo este proyecto durante otros tres años y observaremos los cambios a lo largo del tiempo con algunas de estas inversiones”, afirmó Keith.
Datos al servicio de la salud pública
Heidi Brown, profesora de la Facultad de Salud Pública Mel & Enid Zuckerman de la Universidad de Arizona, añadió que los datos recogidos pueden informar a los expertos en salud pública sobre las implicaciones sanitarias del cambio climático.
“La salud pública es complicada, el clima es complicado y creo que hay algunos aspectos en los que vemos una especie de tendencias generales; y realmente somos capaces de desentrañar cuáles son”, dijo Brown.
El proyecto SW-IFL comenzó en 2022, después de que el Departamento de Energía concediera 25 millones de dólares para cinco años de investigación, a fin de comprender mejor el estrés del calor extremo, los contaminantes atmosféricos y el suministro limitado de agua en las comunidades vulnerables de Arizona.
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