Imágenes y datos satelitales revelan que el color de los océanos está cambiando: adquiere un tono más verde en los polos y un azul más intenso en el ecuador. Este fenómeno ha generado desconcierto en la comunidad científica.
No se trata solo de un cambio en el color del agua, sino de un desequilibrio que podría reducir la vida marina en regiones de corrientes más cálidas.
En gran medida, la coloración de los océanos está determinada por la concentración de fitoplancton.
Estos microorganismos vegetales, principalmente algas microscópicas, habitan en la superficie de los cuerpos de agua y constituyen la base de la cadena alimentaria en los ecosistemas acuáticos.
Una de sus principales características es que contienen pigmentos fotosintéticos que reflejan la luz en tonos verdes, lo que da esa coloración a las aguas donde se concentran.
En cambio, en zonas marinas con poca presencia de fitoplancton, el agua suele percibirse más azul.
Haipeng Zhao, investigador del Instituto Tecnológico de Georgia, lideró un estudio para entender qué está provocando el cambio en la coloración del mar.
“Aunque nuestro estudio se centra en las aguas oceánicas abiertas, cualquier cambio persistente en estas áreas podría afectar profundamente a los países de ingresos bajos y medios, como los países insulares del Pacífico, pues dependen de la pesca para su sustento y desarrollo económico”, advierte.
Se analizó información satelital del océano abierto recolectada entre 2003 y 2022 por un instrumento de la NASA que mide la longitud de onda de la luz cada dos días. Los datos mostraron que los océanos presentan tonalidades verdes hacia los polos y azules en el resto del planeta.
“Descubrimos que el agua se está calentando, lo que supone un aumento generalizado de la temperatura en el océano global. Si observamos nuestro océano globalmente, diríamos que tenemos una alta concentración de clorofila en las latitudes altas del norte, pero una baja concentración en las regiones subtropicales y tropicales”, explicó en sus conclusiones publicadas en la revista Science.
Dado que el fitoplancton es la base de la cadena alimentaria marina y su presencia está relacionada con los peces, varias especies podrían verse obligadas a migrar en busca de alimento. Esto dejaría extensas zonas del océano sin vida.
Desde esta perspectiva, los países que podrían verse más afectados por la escasez de recursos pesqueros incluyen: Islas Cook, Fiyi, Kiribati, República de las Islas Marshall, Estados Federados de Micronesia, Nauru, Niue, Palaos, Papúa Nueva Guinea, Samoa, Islas Salomón, Tonga, Tuvalu y Vanuatu.
“Las investigaciones futuras deberían centrarse en estas regiones para proporcionar una comprensión más completa. Creo que necesitamos mucho apoyo”, concluyó Haipeng Zhao.

