Para garantizar la construcción expedita de aproximadamente cinco millas de un nuevo muro fronterizo de 30 pies de altura en los condados Starr e Hidalgo, en el sector del Valle del Río Grande, la secretaria del Departamento de Seguridad Nacional (DHS en inglés), Kristi Noem, otorgó exenciones, incluyendo leyes ambientales.
La decisión ha causado gran preocupación en grupos ambientales porque los permisos allanan el camino para la construcción de barreras en zonas del Refugio Nacional de Vida Silvestre del Valle Bajo del Río Grande.
En consecuencia, los corredores de vida silvestre, los hábitats de especies en peligro de extinción y comunidades quedarían divididos.
El Center for Biological Diversity afirma que son 31 las leyes ambientales y de salud pública que Noem eximió a finales de agosto.
El DHS detalló en un aviso de determinación que es necesario suspender ciertas leyes, reglamentos y otros requisitos legales para “garantizar la construcción expedita” de barreras y carreteras en las inmediaciones de la frontera terrestre internacional en el estado de Texas.
Argumentó que el sector del Valle del Río Grande es una zona de “alta entrada ilegal donde inmigrantes indocumentados intentan regularmente ingresar a los Estados Unidos y contrabandear drogas ilícitas”.
Sin embargo, Laiken Jordahl, defensor de la conservación del suroeste del Center for Biological Diversity, refutó el argumento diciendo que el presidente Donald Trump está inventando una falsa emergencia para demoler y amurallar algunos de los mejores hábitats para proteger la vida silvestre y conectar entornos fragmentados en el sur de Texas.
“Los cruces fronterizos se han desplomado más del 90% durante el último año, pero el gobierno está empeñado en destruir las protecciones ambientales más importantes de nuestro país para construir muros destructivos. Esto no es seguridad fronteriza, es un ataque imprudente a la cultura, las comunidades y a la irremplazable vida silvestre del sur de Texas”, enfatizó.
Especies únicas en riesgo
El Center for Biological Diversity alertó que construir nuevos segmentos de muro amenaza a algunas de las especies más raras de Estados Unidos que habitan en el Refugio Nacional de Vida Silvestre del Valle Bajo del Río Grande.
Allí viven ocelotes en peligro de extinción, halcones aplomados y cientos de aves migratorias como las urracas verdes, las oropéndolas de Altamira y las chachalacas llanas.
Plantas en riesgo, como la sagitaria de Zapata, la yuca de Walker y la ayenia texana, también podrían desaparecer.
“Estos muros fragmentan hábitats críticos, cortan corredores de vida silvestre y perturban el caudal natural del Río Grande”, advirtió el grupo ambientalista.
Jordahl aseveró “hay una crueldad especial en amurallar refugios nacionales de vida silvestre creados para la conservación”.

