La contaminación del aire puede provocar enfermedades cardíacas, respiratorias y accidentes cerebrovasculares. Ahora un estudio reciente analiza su relación con la salud visual en niños.
El estudio, publicado el 9 de septiembre en la revista científica PNAS Nexus, investigó a niños en edad escolar en el este de Asia y concluyó que la mala calidad del aire se asocia con una visión más deficiente, y que niveles más bajos de contaminación se relacionan con una mejor salud visual.
Para la investigación se utilizó un modelo de aprendizaje automático que analizó datos genéticos, de estilo de vida y ambientales. Los resultados indicaron que la genética es el principal factor que influye en la visión deficiente; sin embargo, también se encontró una correlación entre la calidad del aire y la salud visual.
Los investigadores examinaron a 29,971 niños de 16 distritos en Tianjin, China, con edades entre 2 y 10 años, entre los cuales el 51,9% eran varones y el 48,1% mujeres.
El 84,7% de los estudiantes residía en zonas urbanas, mientras que el resto vivía en zonas rurales. La prevalencia de miopía fue del 53,2% en promedio, con una mediana de 4,90 y un rango intercuartil de 4,50 a 5,00 para la agudeza visual corregida (AVC), y de -0,75 (de -2,50 a 0,00) para el equivalente esférico en ambos ojos.
“Demostramos que la contaminación atmosférica contribuye al desarrollo de la miopía en niños. Esto significa que, si su exposición a la contaminación es alta, el riesgo de desarrollar miopía es mayor”, declaró a The Washington Post Zongbo Shi, uno de los autores principales y profesor de biogeoquímica atmosférica en la Universidad de Birmingham, Reino Unido.
La miopía y la contaminación del aire
El estudio indica que, en niños con alta miopía (más de -6,00 dioptrías), la AVC está determinada principalmente por factores no modificables, como la genética, la edad y la miopía de los padres, lo que representa aproximadamente el 81% de la variación. En cambio, los factores ambientales (4,3%) y los hábitos (14,7%) tienen una influencia menor.
En contraste, en niños con miopía menos severa, conocida como “miopía escolar”, los factores modificables juegan un papel más relevante. Los factores ambientales explican el 11,9% de la variación en la AVC y los hábitos el 13,6%. Lo anterior indica que cerca de una cuarta parte del riesgo en la miopía escolar se debe a factores modificables, casi el doble de lo observado en la alta miopía.
Aunque los investigadores afirman que el tipo de escuela tiene un mayor impacto en la alta miopía —probablemente debido a las presiones académicas y al aumento de su prevalencia con la edad— también señalan que la contaminación del aire (NO₂ y PM2.5) afecta más la miopía escolar que la miopía severa.
Este hallazgo sugiere que niveles distintos de exposición a la contaminación afectan más la visión en niños con miopía escolar, mientras que, en los casos de miopía severa, el deterioro visual se atribuye principalmente a factores demográficos.
Según el estudio, la salud ocular de los niños podría mejorar con medidas como la instalación de purificadores de aire en las aulas y la creación de zonas de aire limpio alrededor de las escuelas para reducir la contaminación vehicular. También se recomienda cerrar calles al tráfico durante las horas de entrada y salida para proteger a los estudiantes.

