Un estudio realizado por la Universidad Médica de Harbin, en China, y la Universidad de Cranfield, en Inglaterra, reveló que la exposición prolongada de las personas a contaminantes presentes en el aire puede aumentar el riesgo de desarrollar depresión.
La depresión es un trastorno del estado de ánimo caracterizado por sentimientos constantes de tristeza y pérdida de interés por la vida, que requiere atención médica especializada.
Cuando una persona padece este trastorno en su estado de ánimo llega a desarrollar sentimientos de abatimiento, infelicidad y culpabilidad, además de padecer una pérdida parcial o total de la capacidad para disfrutar la vida cotidiana.
Debido a la alta incidencia global de esta enfermedad, durante siete años investigadores chinos analizaron el posible vínculo entre los síntomas depresivos en una población adulta y los contaminantes presentes en el aire de las zonas donde vivían.
Los resultados del estudio publicados en la revista científica Environmental Science and Ecotechnology determinaron que el dióxido de azufre (SO₂), el monóxido de carbono (CO) y las partículas finas (PM2.5) fueron identificados como los principales contaminantes asociados a un mayor riesgo de depresión en las personas objeto de análisis.
La investigación concluyó que la exposición combinada a estos tres contaminantes incrementa la probabilidad de desarrollar depresión.
“Entre los contaminantes atmosféricos examinados, el SO₂ fue el principal contribuyente al aumento del riesgo de síntomas depresivos, tanto en exposiciones individuales como combinadas. La investigación presenta evidencia creciente sobre los efectos perjudiciales de los contaminantes atmosféricos en la salud mental y, por lo tanto, aboga por intervenciones específicas, como regulaciones más estrictas, junto con una mejor gestión de la calidad del aire, para fortalecer la salud mental pública”, indicó la doctora Yuqing Hao, principal responsable de la investigación.
Otro informe publicado por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) reveló que, en 2020, 18.4% de los adultos estadounidenses en alguna etapa de sus vidas fueron diagnosticados con depresión. Sin embargo, en ese momento no existía ninguna investigación que relacionara su enfermedad con los contaminantes presentes en el aire que respiraban.

