El uso y la producción de plástico, sobre todo los de un solo uso, junto con una deficiente gestión de sus residuos, ha generado una contaminación tan extrema que es posible encontrar microplásticos desde la cima del mundo, en los picos nevados del Monte Everest, en Asia, hasta la Fosa de las Marianas, en el Océano Pacífico, el punto más profundo del planeta.
Este material, desarrollado hace poco más de un siglo para hacer la vida humana más cómoda, ha terminado por convertirse en una amenaza para la salud de las especies que habitan el planeta, en algunos casos de forma potencialmente mortal.
Estos son los resultados de una investigación encabezada por Leslie B. Hart, codirectora del Centro de Salud Costera Ambiental y Humana del College of Charleston, en Carolina del Sur; y por Miranda K. Dziobak, bioquímica del College of Charleston, publicada en la revista PLOS ONE.
Ambas investigadoras tenían la inquietud de saber qué tipo de contaminantes podrían hallar en el organismo de un delfín vivo. Para determinarlo decidieron practicar una prueba de aliento en algunos de estos mamíferos marinos residentes de las costas de Florida y Luisiana, donde estos ejemplares suelen ser más amigables con las personas.
Luego de recolectar muestras de aliento de 11 delfines, las observaron bajo un microscopio y pronto identificaron partículas con características propias de los plásticos. Posteriormente, utilizaron una aguja de soldadura para verificar si las partículas se derretían al calor ─como ocurre con el plástico─ y así sucedió. El siguiente paso consistió en emplear un láser para identificar los componentes químicos específicos de las partículas.
De esa manera, confirmaron la presencia de 54 microplásticos en las muestras de aliento de los delfines, varios de ellos ligados al tereftalato de polietileno (PET) —material con el que se fabrican botellas para soda, jugos y agua— y al poliéster, componente que se desprende de la ropa al ser usada o lavada.
El hallazgo sugiere que estos mamíferos marinos respiran microplásticos cuando salen a la superficie para tomar aire, lo cual podría llegar a provocarles daños en los pulmones; pero determinar el grado de afectación sería objeto de estudios más a fondo.
Los microplásticos en otros mamíferos
La presencia de partículas de microplásticos en seres humanos y roedores no solo está documentada, sino que además se ha demostrado el efecto negativo que tiene en la salud respiratoria de los mamíferos, ocasionados por el plástico aspirado o ingerido, como la inflamación y el estrés oxidativo en los pulmones y en las vías respiratorias.
Por ello, el caso de los delfines podría ser tan sólo la punta del iceberg que permita descubrir a otras especies de la fauna marina también afectadas por la exposición a los microplásticos.
Como medida precautoria, expertos como la chilena Catalina Droguett, eco-periodista y pionera en la defensa de la sustentabilidad, recomiendan evitar el uso de productos plásticos, en especial los de uso único.
“Cada año, se producen 400 millones de toneladas de plásticos y de ellos la mitad son tenedores desechables, vasos, etc. Son productos que durarán más de 400 años y que se usan en solo minutos. Hay que tomar decisiones conscientes y tener gobiernos que tomen decisiones consensuadas respecto al medioambiente”, expresó.
Huella Zero es un programa de Sachamama, una organización sin ánimo de lucro que trabaja para impulsar una economía de energía limpia para todos y actitudes, comportamientos y estilos de vida sostenibles.

