Dubái – Cuando se habla de reparar daños ambientales, automáticamente surge la urgencia de dinero y por esa razón, el financiamiento climático genera gran expectativa en la Cumbre Climática de las Naciones Unidas que se celebra este año en Emiratos Árabes Unidos.
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En un momento en que los países menos desarrollados enfrentan desafíos para obtener fondos o depender de la caridad de los países ricos, en la cumbre 28 de cambio climático se buscan recursos para proyectos de mitigación y adaptación que podrían sobrepasar los 100 mil millones de dólares al año.
Para el ex alcalde de Quito y catedrático de la universidad de pensilvania Mauricio Rodas “la financiación climática es un cúmulo de recursos que se debe destinar para el desarrollo proyectos de combate del cambio climático. Siendo esos países, en vías de desarrollo, quienes no generaron el problema y llevan la peor carga”.
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El fondo global para “daños y pérdidas” aprobado en Dubái, planea corregir errores históricos compensando a los países vulnerables afectados por la contaminación. Y por primera vez incluiría recursos directos para las ciudades y no necesariamente a los gobiernos.
Rodas explica que en la cumbre de Dubái se ha aprobado un esquema para poner en operación el fondo de daños y pérdidas. “Recordaremos con la COP27 en Egipto donde se aprobó la creación de fondos sin embargo no existían reglas para su operación y ahora existe ya una hoja de ruta que permita ser una guía y es algo positivo”.
Más recursos y ayuda para las ciudades
Para Rodas “nos enfrentamos a un sistema financiero que fue diseñado para países, no para ciudades. Sin embargo hoy en día son las ciudades las que tienen la mayor cargas en el combate del cambio climático, porque son las ciudades donde se genera más del 70% de las emisiones de CO2 y sin un rol efectivo en el combate de cambio climático será imposible para los países cumplir con el acuerdo de París”.
Rodas explica que ha sido prometedor el tema del financiamiento por un aspecto fundamental y es que finalmente se ha aprobado y con un esquema que permita poner operativo el fondo de daños y pérdidas.
Para la operación del fondo de daños y pérdidas se señala explícitamente que una parte de los recursos de dicho fondo deberá canalizarse de manera directa a la ciudades y gobiernos nacionales. Es un hecho que se ve destacar.
Rodas explica que tradicionalmente los gobiernos nacionales eran los receptores de estos recursos y no las ciudades y esto aborda un tema fundamental y es que nos enfrentamos a un sistema financiero que fue diseñado para países, no para ciudades. Sin embargo hoy en día son la ciudad de los que tiene la mayor carga en el combate del cambio climático.
“Son las ciudades donde se genera más del 70% de las emisiones de CO2 y sin un rol efectivo en el combate de cambio climático será imposible para los países cumplir con el acuerdo de París.
Para que las ciudades cumplan con ese rol efectivo se necesitan recursos, recursos a los que no pueden acceder bajo la actual arquitectura financiera mundial porque fue diseñado en la década de los cuarenta cuando el mundo no estaba tan urbanizado como hoy.
“Vivimos ahora en una realidad diferente en el mundo altamente urbanizado y por lo tanto el sistema financiero internacional ya no se ha adecuado para este nuevo mundo en el que vivimos y tiene que reformarse y generar nuevos mecanismos de financiamiento directo para la ciudades. Y que el fondo de daños y pérdidas reconozca eso para la ciudades y haya un financiamiento directo es algo positivo.
Promesas incumplidas por parte de los países ricos
La financiación climática es un cúmulo de recursos que se debe destinar para el desarrollo del proyecto de combate del cambio climático y eso quiere decir que aquellas iniciativas que se enfoquen en mitigar los efectos del cambio climático en el sentido reducir la emisión de CO2 o proyecto de adaptación. Aquellos que permiten adaptarse y construir residencia frente a un clima que está cambiando y resultado lo cual está generando catástrofes naturales cada vez más devastadoras.
“Destacó como positivo que se reconozca el rol de la ciudades como receptores directos, también espero que esto no quede solo en el papel y que se aplique en la práctica porque tenemos antecedentes de decisiones similares que no se han aplicado en la realidad y esperamos que eso no ocurra y estaremos vigilantes”.
Se supone que las potencias que causan las emisiones de gas asumirían la responsabilidad aportando millones anuales para mitigar los daños, y aunque en cumbres anteriores han prometido financiación, muchas comunidades afectadas dicen que no han visto nada de esas promesas.
Las comunidades indígenas las más necesitadas
Para la coordinadora de las organizaciones indígenas de la cuenca amazónica Fany Kuiri la expectativas son pocas y hay una gran desconfianza con estas cumbre.
“La verdad, la expectativa es muy poca y la mayoría de los recursos que se dice que se asigna para los indígenas. Por ejemplo en Glasgow, en la COP26 se dijo que se iban a orientar cómo 1.7 billones para pueblos indígenas y hasta ahora no he visto en ningún lado y por el contrario los pueblos indígenas siempre tenemos que andar mendigando”.
Kuiri, es líder de COICA, que reúne a decenas de organizaciones indígenas de la Amazonia. Aboga por recursos directos y en su agenda está la creación de un fondo indígena que entraría en marcha en junio del próximo año, tras lograr un convenio con el Banco Interamericano de Desarrollo.
“Son 10 millones con los que inicia el fondo. De resto entiendo que hay muchas organizaciones que están interesadas en ayudar al fondo. Tenemos que hacer un buen trabajo y un mecanismo transparente, ágil, un mecanismo flexible para que las comunidades indígenas puedan acceder a eso”, explica Kuiri.
Hasta el momento se han recibido aportes cercanos a los 500 millones de dólares para el fondo de daños y pérdidas. 200 millones fueron entregados por Emiratos Árabes y Alemania y en opinión de expertos esa cifra es poca comparado con las necesidades. Aún así aún quedan ocho días más en esta cumbre climática y se espera que el tema se siga discutiendo.
Kuiri denuncia que tienen que rogar para recibir ayudas y que son las comunidades más olvidadas respecto a la acción climática.
“Tenemos que seguir rogando a algunas cooperaciones que nos den lo mínimo para mantener lo mínimo para mantener nuestras organizaciones. De verdad no veo y por eso estamos solicitando que la financiación sea directa, que llegue a esas manos que realmente transforman la Amazonia, que restaura, reforesta”.
La burocracia un freno para financiación climática
Kuiri denuncia que muchos gobiernos han utilizado esos fondos para beneficio de su burocracia. “Nosotros en Colombia tuvimos la oportunidad de manejar lo que se llama misión Amazonía y las mujeres somos las menos beneficiadas de esos recursos, ¿por qué? porque de todos esos recursos sólo el 10% era para proyectos con mujeres en la Amazonia colombiana.
Kuiri explica que la participación de los pueblos indígenas y de las mujeres es muy inequitativa aunque cumplen un rol fundamental como restauradoras, reforestadoras de territorios. De acuerdo con la activista las mujeres son las que menos beneficios reciben.
“Entonces hoy estamos diciendo que es importante un acceso directo a los recursos y en ese marco el fondo de economía indígena que vamos a lanzar con el banco interamericano de desarrollo en alianza con Coyca, es precisamente para que las comunidades indígenas, las empresas indígenas, los emprendedores indígenas puedan acceder directamente a esos fondos”.
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