La COP30 ─o como la llamó el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva─ “la COP de la verdad” terminó con acuerdos mínimos, múltiples incidentes, la crítica de muchos países con economías emergentes pero con una sociedad civil que se hizo escuchar no sólo dentro de los muros de la reunión sino fuera.
“Sé que algunos de ustedes tenían mayores ambiciones”, dijo el presidente de la COP30, el brasileño André Corrêa do Lago, durante la plenaria en la que se aprobaron los acuerdos que dejaron a muchos con la sensación de que el encuentro se quedó corto.
La Unión Europea (UE), que asumió el liderazgo ante la ausencia de Estados Unidos, tuvo que aceptar un documento sin mención a los hidrocarburos, principal fuente del calentamiento global.
A continuación de te dejamos algunas claves de lo que fue la COP30, celebrada en Belém, Brasil, este noviembre, cuál es su balance hasta hoy y lo que viene después de la Conferencia de las Partes.
1. Acuerdos mínimos y financiamiento estancado
Los acuerdos plasmados en el documento final de la COP30 dejaron desazón en muchos sectores. Los países en desarrollo, las ONG y los mediadores dejaron por fuera los avances hacia el fin de los combustibles fósiles, un tema que generó polémica y que fue una de las principales peticiones realizadas por organizaciones que trabajan para enfrentar la crisis climática.
Los estados petroleros de Oriente Medio se impusieron y lograron que el tema quedara por fuera de la declaración final, sin compromisos y sin avances sólidos. Aceptaron en cambio una «hoja de ruta» que impulsará la presidencia brasileña.
El compromiso financiero tampoco aumentó. Aunque las economías emergentes pedían que se triplicaran las donaciones directas para combatir la crisis climática, el acuerdo económico se mantiene como en Bakú: los países ricos de aportar 300.000 millones de dólares anuales a los emergentes, dentro de un objetivo más amplio de llegar hasta 1,3 billones de dólares anuales para 2035 en financiación climática.
2. Nuevos indicadores polémicos
La presidencia brasileña impulsó unos nuevos indicadores para medir el progreso de las medidas de adaptación climática adoptadas por los países. Dichos indicadores fueron cuestionados debido a que carecen ─según países latinoamericanos─ de criterios científicos en estos indicadores y las escasas consultas, entre otros motivos.
Los 100 indicadores miden un amplio abanico de aspectos. Entre ellos, se propone cuantificar la resiliencia de las infraestructuras de agua y saneamiento o la superficie agrícola gestionada con prácticas sostenibles. También hay indicadores socioeconómicos, como la mortalidad asociada al clima o el acceso equitativo a alimentos.
Sin embargo, son voluntarios y no punitivos. El documento expresa que no se pueden usar para imponer restricciones comerciales.
La COP30 concluye con sólo 122 países que han cumplido su compromiso de presentar nuevas metas voluntarias de reducción de emisiones, más ambiciosas que las anteriores y con plazo de cumplimiento en 2035. Todos los países deberían de haberlas presentado en febrero pasado, reseñó EFE Verde.
3. ONG y organizaciones climáticas insatisfechas
Los acuerdos, que los gobiernos de Colombia y España consideraron tibios, dejó a todos con una sensación que se pudo hacer más.
“Hubiésemos preferido tener más”, reconoció el comisario europeo de Clima, Wopke Hoekstra, antes del plenario citada por EFE. La jefa de una delegación latinoamericana al inicio de la cumbre, “no hay un gran resultado a entregar”.
El cierre se dió después de que la UE dio marcha atrás al texto inicial y se conformó con un texto que resalta la necesidad de mejorar los recortes de las emisiones contaminantes.
WWF tachó el resultado de “modesto”, mientras que Greenpeace dijo que no estaba “a la altura” de la emergencia. «Nos quedamos con un documento débil y escaso en sustancia, debido a los juegos de fuerzas contrarias a la ambición climática y a la implementación», dijo el portavoz Manuel Pulgar-Vidal.
Para el activista no existe un plan “creíble” para abordar el calentamiento global.
En una posición similar, Greenpeace lamentó que se use una hoja de ruta para el fin de los combustibles fósiles, en lugar de decisiones más firmes. «No es el avance que esperábamos y que el mundo desesperadamente necesita», señaló en un comunicado la directora de la ONG en Brasil, Carolina Pasquali.
Además, la activista añadió que tampoco se había conseguido aumentar la financiación para acciones climáticas, una demanda constante de las naciones en desarrollo.
Las organizaciones y la sociedad civil lograron, sin embargo, movilizarse y visibilizar sus demandas sobre la causa ambientalista, con la participación estelar de pueblos indígenas.
4. El comercio internacional no se toca
Aunque las partes sí acordaron reforzar el multilateralismo. Uno de los puntos más polémicos del documento es que defiende que las medidas para combatir el cambio climático no pueden ser una “restricción encubierta del comercio internacional”. El punto fue aceptado por la UE, región donde sí se avanza en la implementación de un acuerdo comercial para proteger al clima.
Se lanzó el Acelerador Global de Implementación, un proceso de dos años liderado por las presidencias de la COP30 y la COP31 para cerrar la brecha entre los planes climáticos nacionales actuales y las necesidades para mantener vivo el objetivo de calentamiento global de 1,5 °C.

