En la ciudad de Wichita, Kansas, el Departamento de Obras Públicas y Servicios Públicos y la Junta de Integración de la Sostenibilidad eliminaron el objetivo de reducir los gases de efecto invernadero (GEI) de su borrador de Plan de Resiliencia Comunitaria, así como también las referencias al cambio climático, los gases de efecto invernadero y la justicia ambiental.
La medida, implementada a finales de marzo, ha generado preocupación en ambientalistas locales. Así lo expresó en una entrevista exclusiva Beto Lugo Martínez, organizador de justicia ambiental de base y director ejecutivo de RiSE for Environmental Justice (RISE4EJ).
La misión de dicha organización es destacar las soluciones lideradas por comunidades que están creciendo en resistencia a las exposiciones químicas, toxinas ambientales, racismo ambiental y destrucción ecológica.
Lugo Martínez consideró alarmante la decisión porque, a su juicio, las comunidades de Wichita presentan injusticias ambientales, no solo debido a los GEI, sino también al hollín y otros contaminantes, y cree que es importante que las personas que son impactadas por estas emisiones sepan que se deben disminuir.
Mirada local sobre el Plan de Resiliencia Comunitaria de Wichita
Lugo Martínez dijo que en el ámbito climático Wichita y otras ciudades están “en contra de mejorar situaciones para las personas vulnerables y también se percibe que decisiones federales están influyendo a nivel local”.
Por ello, piensa que deben trabajar en conjunto: “Si a nivel estatal no están introduciendo ordenanzas que protejan a las comunidades más vulnerables impactadas por el cambio climático y por las injusticias ambientales, entonces a nivel local van a decir que no hay una dirección estatal”.
Explicó que están eliminando regulaciones a fábricas, incluso en el borrador del Plan de Resiliencia Comunitaria de Wichita, lo que da más libertad de emitir gases que afectan a las comunidades.
“Sabemos que estas emisiones son muy dañinas para las comunidades que viven cerca porque esa contaminación no se queda allá en el aire”, señaló.

Impactos acumulativos
Explicó que las comunidades están padeciendo de impactos acumulativos: además de las emisiones de industrias contaminantes hay sustancias químicas y toxinas combinadas provenientes de todas las fuentes de contaminación.
“La salud de las personas hispanas es afectada por muchos de los contaminantes, no solo por los gases que emiten las industrias”.
Compartió que en 2024 RISE4EJ fue coautora de una Guía comunitaria sobre los impactos acumulativos, está disponible en español y tiene como objetivo enseñar a utilizar la ciencia y la organización para impulsar las políticas de salud pública.
Además, Lugo Martínez agregó que se necesitan protecciones de salud pública para abordar los impactos acumulativos.
“Para lograr la justicia ambiental y mejorar la salud, debemos transformar nuestro sistema regulatorio para reconocer los innumerables factores de estrés ambiental y socioeconómico que impactan de forma sinérgica y desproporcionada a las comunidades con alta carga de trabajo”, comentó.
Implicaciones y empoderamiento ciudadano
El borrador actualizado del plan de Wichita dice que la eliminación del objetivo de reducción de emisiones de GEI es en respuesta a “las inquietudes de la comunidad relacionadas con cómo se lograría este objetivo y qué costos se incurrirían”.
El entrevistado aseguró que, aunque fue bueno que tomaran en cuenta la participación ciudadana, se debió pensar en la protección a las comunidades vulnerables.
Comentó que hace aproximadamente dos años realizaron un recorrido en Wichita, donde notaron que hay comunidades rurales que “no tienen los recursos necesarios para poder protegerse en sus casas”.
Afirmó que en los últimos años se les ha otorgado becas a ciudades para que desarrollen sus objetivos en planes de acción climática, lo que genera una brecha en el avance ambiental entre las ciudades que tienen mayores recursos en comparación con aquellas que tienen menos.
Puso como ejemplo que en el Condado de Johnson están avanzando con sus planes, mientras que las comunidades con menos recursos, como el Condado de Wyandotte y Wisconsin, están siendo dejadas atrás.
Cree que para que estos planes de acción climática tengan el éxito deseado es importante que las comunidades, las familias y los jóvenes afectados se eduquen a nivel ambiental para proponer programas que beneficien directamente a sus comunidades.
“Las personas ya tienen el poder de expresar sus inquietudes, pero les falta tener mecanismos y herramientas para poder transmitir lo que han vivido y combinarlo con datos, hechos e investigación para elevar su participación. Hemos visto la evolución en algunas comunidades que antes llegaban a la mesa de decisiones solo con sus inquietudes y ahora, empoderadas, llegan con propuestas”, resaltó.


