La Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) está aprobando pesticidas que contienen “químicos permanentes” como ingrediente activo, a pesar de las inquietudes planteadas por científicos y activistas sobre sus posibles efectos negativos en la salud y el medio ambiente.
A principios de noviembre se aprobaron los pesticidas cyclobutrifluram e isocycloseram. Ambos pueden utilizarse en hortalizas como lechuga romana, brócoli y papas.
Ambos se incluyen en la definición globalmente aceptada de sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS), también conocidas como compuestos fluorados. Además, se ha anunciado que próximamente se aprobarán cuatro pesticidas adicionales.
La EPA también comunicó que simplificará una regulación que exigirá a las compañías que declaren todos los productos que contengan PFAS, y sugirió suavizar los criterios de calidad del agua potable en relación con estos compuestos.
“Muchos compuestos fluorados registrados o propuestos para su uso como pesticidas en Estados Unidos en los últimos años ofrecen beneficios únicos para los agricultores, los usuarios y el público”, señaló Brigit Hirsch, portavoz de la EPA, en una declaración.
¿Qué son los ingredientes activos encontrados en los pesticidas aprobados por la EPA?
Según el National Institute of Environmental Health Sciences (NIEHS), los PFAS son un amplio y complejo grupo de compuestos sintéticos utilizados desde la década de 1950 en productos de consumo.
Se utilizan para evitar que los alimentos se adhieran a los envases, hacer que la ropa y las alfombras sean resistentes a las manchas, y mejorar la eficacia de las espumas ignífugas. El NIEHS explica que estos compuestos están formados por cadenas de átomos de carbono y flúor, cuya fuerte unión impide su degradación en el medio ambiente.
El NIEHS señala que la exposición humana a los PFAS es común, aunque varía según la región y la ocupación, ya que estos compuestos se emplean en sectores como la industria aeroespacial, automotriz, de la construcción y electrónica. Los PFAS pueden contaminar el suelo, el agua y el aire.
La exposición ocurre principalmente al consumir agua o alimentos contaminados, utilizar productos que contienen PFAS o inhalar aire con presencia de estos compuestos. Debido a su lenta degradación, la exposición puede ser continua y los niveles en sangre pueden aumentar con el tiempo.
“Un informe de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, basado en datos de la Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición (NHANES), encontró PFAS en la sangre del 97 % de los estadounidenses”, añade el NIEHS.

