En Puerto Rico, las predicciones de inundaciones se hacen “prácticamente a ciegas”, reconoce Félix Santiago-Collazo, investigador afiliado al Institute for Resilient Infrastructure Systems (IRIS). Esa falta de información deja a miles de familias expuestas a los desbordamientos de aguas ocasionados por las tormentas y los huracanes cada vez más intensos.
Para atender esta necesidad urgente, un grupo de científicos adapta un sistema de monitoreo de inundaciones implementado en las calles de la ciudad de Nueva York llamado FloodNet.
Se trata de una red de monitoreo que mide en tiempo real los niveles de inundación en Nueva York. Sus sensores ultrasónicos y su base de datos abierta permiten alertar a las comunidades sobre la magnitud de una inundación mientras ocurre.
El sistema fue desarrollado por expertos del Centro de Posgrado de CUNY, la Universidad de Nueva York (NYU), Advanced Science Research Center, Brooklyn College y el Science and Resilience Institute en Jamaica Bay, junto con agencias gubernamentales de la ciudad y organizaciones comunitarias.
Científicos de todo el mundo adaptan el sistema de bajo costo, lo que demuestra cómo la tecnología de código abierto proporciona un modelo para que las comunidades rastreen eficientemente las inundaciones urbanas desde New Jersey hasta Brasil y Puerto Rico, informó la NYU.
FloodNet, considerado una de las redes de monitoreo de inundaciones a nivel de calle más grandes de Estados Unidos, ha recibido $7.2 millones en fondos municipales y ha desplegado más de 265 sensores en cinco distritos desde el año 2020.
Hay planes para aumentar el número de sensores a 500 para 2028 y monitorear inundaciones causadas por lluvias extremas, aumento del nivel del mar y marejadas ciclónicas.
Entre los vecindarios con la tecnología están Queens, Brooklyn y el Bronx, zonas donde familias de bajos recursos y comunidades inmigrantes suelen enfrentar los peores daños. Allí, FloodNet no solo ofrece datos para los científicos: también brinda tranquilidad a residentes que ahora saben, con mayor certeza, cuándo el agua puede amenazar sus hogares o sus medios de transporte.
El modelo de FloodNet ha comenzado a replicarse en Brasil y Puerto Rico, territorios golpeados por lluvias torrenciales y huracanes cada vez más violentos.
Sensores en San Juan
La NYU destaca que una de las “adaptaciones más ambiciosas” se implementa en Puerto Rico, donde Santiago-Collazo, lidera un proyecto financiado por la Fundación Nacional de Ciencias para desplegar 30 sensores FloodNet en San Juan.
Para Santiago-Collazo, el impacto humano es la verdadera medida del éxito del proyecto: “Lo que buscamos es darle a la gente más herramientas para proteger sus vidas y sus comunidades frente a un clima que cambia todos los días”, de acuerdo con un comunicado del IRIS.
Además de detectar inundaciones, el proyecto proporciona información específica sobre cómo evitar las zonas anegadas cuando se conduce. El aviso sería: “Según un pronóstico de lluvia, una calle podría inundarse de un momento a otro. Por lo tanto, tome la siguiente ruta para evitar interrupciones en su viaje”, explicó el científico.
El proyecto se basa en la capital de Puerto Rico, una zona que históricamente se ha visto afectada por tormentas e inundaciones, que han causado millones de dólares en daños y pérdidas de vidas, informó el IRIS.
Detalló que esto se debe en parte a la falta de información precisa y en tiempo real sobre las condiciones meteorológicas y cómo pueden afectar las inundaciones sobre el terreno, así como a la compleja geografía de San Juan, con grandes montañas, extensas cuencas fluviales y muchas comunidades que viven cerca de los ríos y la costa.
“Actualmente, en Puerto Rico, los pronósticos de inundaciones son prácticamente a ciegas”, explicó Santiago-Collazo.
El científico precisó que se reunió con varias personas en la oficina del Servicio Meteorológico Nacional, y le explicaron que la única métrica con la que cuentan para predecir inundaciones es la lluvia potencial.
“Revisan la humedad del suelo en sus monitores —que también es un pronóstico aproximado— y luego, según su criterio, dicen: ‘Podría llover mucho’, y emiten una alerta de inundación”, precisó.
Sensores para São Paulo
En Brasil, también se trabaja en un proyecto para la ciudad de São Paulo, azotada por graves inundaciones y con más de 11 millones de habitantes, informó Cuny.
“São Paulo tiene un río llamado Tietê, que atraviesa el centro de la ciudad”, explicó Santiago-Collazo. “El río se enderezó con hormigón hace años, lo que ayudó a controlar las inundaciones durante un tiempo, pero el cambio climático las ha agravado”.
Para este proyecto, Santiago-Collazo y su equipo colaborarán con la Universidad de São Paulo y el centro brasileño de formación industrial SENAI, cuyos estudiantes construirán e instalarán unas dos docenas de sensores de inundación en la zona este de la ciudad.
Contenido especial de Huella Zero, publicado inicialmente en El Diario de Nueva York.

