Un estudio concluyó que, debido al cambio climático, el Ártico se está calentando cuatro veces más rápido que el promedio mundial, lo que está desestabilizando los suelos del permafrost, que han permanecido congelados durante siglos.
Cuando el hielo se derrite, el agua forma arroyos que, al aumentar su caudal en busca de un desfogue, erosionan el permafrost hasta alcanzar depósitos de mercurio. Este metal, al liberarse gradualmente, representa un grave riesgo para la vida humana en regiones como Alaska.
La investigación, publicada en la revista científica Environmental Research Letters bajo el título Reservas de mercurio en el permafrost discontinuo y su movilización por la migración fluvial en la cuenca del río Yukón, advierte que, si las temperaturas en el extremo norte del planeta continúan aumentando al ritmo actual, el permafrost podría desaparecer por completo en 2050.
El estudio encabezado por Isabel Smith, candidata a doctorado en USC Dornsife, contó con la participación de Yutian Ke, Emily C. Geyman, Jocelyn N. Reahl, Madison M. Douglas, Emily A. Seelen, John S. Magyar, Kieran B.J. Dunne, Edda A. Mutter, Woodward W. Fischer, Michael P. Lamb y A. Joshua West.
“Décadas de exposición, especialmente con niveles cada vez mayores a medida que se libera más mercurio, podrían tener un enorme impacto en el medio ambiente y la salud de quienes viven en estas áreas”, advirtió Smith.

Otro problema es que el mercurio, además de quedar expuesto, puede ser arrastrado por la corriente de los ríos hasta regiones pobladas, donde su toxicidad afecta la salud de niños y adultos.
En un comunicado, Josh West, profesor de Ciencias de la Tierra y Estudios Ambientales en la Universidad del Sur de California y coautor del estudio, alertó sobre el impacto del deshielo en la vida humana.
“Podría haber una bomba de mercurio gigante en el Ártico esperando a explotar. El permafrost ha acumulado tanto mercurio que podría eclipsar la cantidad presente en los océanos, los suelos, la atmósfera y la biosfera juntos”, expresó.
Para llegar a esta conclusión, los investigadores excavaron profundamente en los sedimentos de riberas de ríos y bancos de arena.
La presencia masiva de mercurio expuesto preocupa a la comunidad científica, ya que especies como los peces podrían absorberlo, contaminando la cadena alimenticia y afectando directamente a los seres humanos.
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