América Latina alberga algunos de los bosques más importantes del planeta, como la Amazonía, el Gran Chaco y los bosques de Centroamérica. Estos ecosistemas no solo contienen más del 80% de la biodiversidad terrestre regional, sino que también regulan el clima, almacenan carbono y sostienen la vida de millones de personas, de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés).
Sin embargo, la región enfrenta una deforestación acelerada. En Brasil, los incendios y la expansión agrícola los afectan cada vez más; mientras que en Colombia, el Ministerio de Ambiente reportó la pérdida de más de 113,600 hectáreas de bosque en 2024, principalmente en la Amazonía.
La destrucción de bosques tiene efectos directos sobre el clima. La pérdida de árboles disminuye la captura de dióxido de carbono y altera el ciclo del agua, provocando sequías más intensas, inundaciones y cambios de temperatura que afectan la agricultura y los ecosistemas locales.
Asimismo, la biodiversidad también está amenazada. Miles de especies dependen de estos bosques para sobrevivir.
Deforestación de bosques
Los bosques también sostienen comunidades indígenas y rurales y su degradación pone en riesgo no solo los ecosistemas, sino formas de vida, conocimientos ancestrales y derechos territoriales.
Fany Kuiru, coordinadora general de la COICA (Coordinadora de Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica), compartió en una entrevista para Sachamama su preocupación por la deforestación e incendios forestales que afectan a la Amazonía.
De acuerdo con su testimonio, el año 2024 superó el 34% de deforestación con respecto a 2023. Sumado a esto, se registraron 150,000 incendios en toda la Amazonía.
“Nos preocupa muchísimo los recientes casos de deforestación e incendios. De acuerdo con el científico Carlos Nobre, el 95% de los incendios son provocados”, mencionó la líder indígena durante la Semana del Clima de Nueva York, en octubre de 2025.
En este sentido, Kuiru afirmó que los pueblos indígenas continúan con la iniciativa de proteger el 80% de la Amazonía y restaurar el 80% desde la actualidad hasta el 2030 para evitar que llegue a su punto de no retorno.
“Para nosotros, ya la amazonía llegó a un punto de no retorno. La Amazonía presta un servicio a la humanidad, es nuestra madre, nuestro hábitat, nuestra vida”, advirtió Fany Kuiru.
Proteger los bosques debe ser considerado como una decisión climática, social y económica. Cada hectárea salvada contribuye a la resiliencia de los ecosistemas, la preservación de especies y la seguridad de las comunidades que dependen de ellos.
Es por ello que cada 21 de marzo se conmemora el Día Internacional de los Bosques, una fecha que debe servir de recordatorio para su protección.

