El aumento de la temperatura de la atmósfera inducido por las actividades del ser humano, conocido como calentamiento global, está generando problemas en todo el planeta. La prueba más palpable de lo que está sucediendo se observa con el deshielo en la Antártida.
Además de eso, los fenómenos meteorológicos cada vez son más extremos y sus devastadores efectos resultan más costosos.
Sin embargo, políticos como el expresidente Donald Trump están convencidos de que todo se trata todo de un invento.
El punto es que los resultados de distintos modelos científicos coinciden en que, con la era industrial, el cambio climático se aceleró y sus consecuencias son negativas, pues ponen en riesgo la vida de los seres humanos.
Con el objetivo de evitar politizar este problema, desde 1988 la comunidad científica se dio a la tarea de fundar el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) cuya sede se encuentra en Ginebra, Suiza, una de las naciones más neutrales a nivel global.
Esta organización no elabora investigaciones, pero se encarga de analizar los resultados de científicos de más de 100 países y, a partir de ello, emite informes sobre el comportamiento de la atmósfera, los cuales apuntan a que su temperatura continúa subiendo.
Una amenaza para el medioambiente
De acuerdo con los resultados de encuestas previas a las elecciones, aunque se ubica en el segundo lugar de preferencia, Donald Trump tiene posibilidad de triunfar en la boleta, lo cual significa una seria amenaza para el medioambiente. Durante su administración, el expresidente aseguró que el cambio climático no era real.
“Es una de las mayores estafas de todos los tiempos… La gente ya no se lo cree”, expresó frecuentemente. Con base en esa postura firmó decretos que fortalecieron a la industria de los hidrocarburos, elevando los niveles de contaminación.
En consenso, la comunidad científica advierte que si el aumento de la temperatura media global supera 1,5 ºC (34,7 °F) se producirá la destrucción de todos los corales, lo cual hará que el agua de los océanos sea más cálida y entonces se producirán huracanes y tormentas más fuertes, a la par de que diversas especies podrían desaparecer en poco tiempo.
A esto debe agregarse que 49 millones de personas se verán afectadas por el aumento del nivel del mar en 2100, se incrementará el riesgo de inundaciones y al menos 28% de la población estará expuesta a olas de calor severas.
Cuatro años después de dejar la Casa Blanca y pese a que en Estados Unidos el nivel del mar continúa subiendo en muchas de sus ciudades costeras del Este, para Trump todo ello sigue siendo una mentira.
De hecho, ni el surgimiento de más incendios en el Oeste del país, los tornados en el centro de la nación ni los sismos atribuidos al fracking en algunos estados logran convencer al magnate conservador de que el cambio climático avanza.
A sabiendas de todo esto, muchos estadounidenses están convencidos de que su proyecto de elevar la producción petrolera, de extraer más carbón para obtener electricidad y de fabricar más vehículos con motores de combustión interna son la mejor opción para que Estados Unidos vuelva a ser grande. Por otro lado un gran sector apuesta por todo lo contrario: impulsar la transición a energías limpias, que favorezcan a su vez a comunidades que históricamente han sido dejadas de lado como los latinos o los afroamericanos. En ese lado de la acera camina Kamala Harris, vicepresidenta y candidata presidencial.
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Huella Zero es un programa de Sachamama, una organización sin ánimo de lucro que trabaja para impulsar una economía de energía limpia para todos y actitudes, comportamientos y estilos de vida sostenibles.

