La Agencia de Protección Ambiental (EPA) informó que el gobierno federal limitará la cantidad de sustancias químicas tóxicas, conocidas como PFAS, que las compañías pueden verter al agua.
Los PFAS (perfluoroalquilo y polifluoroalquilo) son compuestos sintéticos producidos industrialmente desde la década de 1950. Estos químicos son ampliamente utilizados en diversos productos como pinturas, barnices, antiadherentes, insecticidas, alfombras, ropa, envases de alimentos, utensilios de cocina y espumas contra incendios.
Debido a su estructura química altamente resistente, estos compuestos permanecen en el medio ambiente durante cientos o miles de años sin descomponerse, ya que soportan altas temperaturas y no se degradan con facilidad.
La exposición a los PFAS puede provocar efectos adversos para la salud, entre ellos incremento del colesterol, daños hepáticos y tiroideos, así como un mayor riesgo de cáncer e infertilidad.
Durante décadas, estas sustancias químicas han sido manejadas irresponsablemente por la industria, contaminando cuerpos de agua y exponiendo directamente a muchas personas que desconocen sus riesgos.
Las compañías que utilizan PFAS generan además lodos contaminados que, por años, han sido utilizados erróneamente como fertilizante agrícola, poniendo en riesgo a quienes consumen alimentos provenientes de estas granjas.
Funcionarios de salud pública han expresado su preocupación por la exposición generalizada de la población estadounidense a estos productos químicos tóxicos.
Por ello, en un comunicado, Lee Zeldin, administrador de la EPA, anunció que se implementarán regulaciones específicas para controlar estas sustancias en los próximos meses.
“Hace tiempo que me preocupan los PFAS y los esfuerzos para ayudar a los estados y las comunidades a lidiar con la contaminación heredada en sus patios traseros. Este es solo el comienzo del trabajo que realizaremos sobre los PFAS para garantizar que los estadounidenses tengan el aire, la tierra y el agua más limpios”, expuso.
Durante el gobierno de Joe Biden se exigió por primera vez a los proveedores de agua filtrar estas sustancias.
Además, algunos tipos concretos de PFAS fueron designados como sustancias peligrosas, aunque no se establecieron más acciones para impedir su liberación.

