El año pasado el cambio climático propició que el hambre y la inseguridad alimentaria se agudizaran en América Latina y el Caribe, reveló un informe de la Organización de las Naciones Unidas denominado Panorama Regional de la Seguridad Alimentaria y Nutricional 2024.
La sequía extrema o bien las lluvias torrenciales impactaron negativamente en las cosechas de millones de agricultores, causaron una disminución en la producción de cereales, vegetales y frutas; e impulsaron un aumento sustancial de precios en la región.
Asimismo, la presencia del fenómeno meteorológico de El Niño elevó el valor del maíz en Argentina, México, Nicaragua y República Dominicana, donde la sequía dañó miles de cosechas.
En consecuencia, durante los próximos meses los habitantes más pobres de la región probablemente comiencen a padecer inseguridad alimentaria.
“Los shocks climáticos hacen que sea cada vez más difícil para las familias de América Latina y el Caribe producir, transportar y acceder a los alimentos. Las frecuentes tormentas e inundaciones están destruyendo hogares y tierras de cultivo, mientras que las sequías y las lluvias erráticas están acabando con los cultivos antes de que puedan crecer”, señaló Lola Castro, directora regional del Programa Mundial de Alimentos para América Latina y el Caribe.

El informe elaborado de manera colaborativa por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS), el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), sostiene que, después de Asia, América Latina y el Caribe es la segunda región del planeta más expuesta a fenómenos meteorológicos extremos.
En datos más precisos, 20 de los 33 países de América Latina y el Caribe son más vulnerables de sufrir los embates del cambio climático y, en 14 de ellos, sus habitantes podrían enfrentar escasez de alimentos al grado de presentar señales de desnutrición.
Otro punto de relevancia es que, en el Caribe, el hambre entre la población ha aumentado en los últimos dos años hasta alcanzar 17,2%.
En toda América Latina, 187,6 millones de personas experimentaron inseguridad alimentaria a consecuencia del calentamiento global producido por el daño en la atmósfera, según el reporte.
Karin Hulshof, directora regional interina de UNICEF para América Latina y el Caribe, advirtió que la inseguridad alimentaria afecta de lleno a millones de niños.
“En América Latina y el Caribe, uno de cada 10 niños menores de cinco años vive con retraso del crecimiento agravado por la alta exposición y vulnerabilidad a los eventos climáticos en las comunidades más afectadas. Esta doble carga de desnutrición amenaza diariamente el pleno desarrollo de los niños”, indicó.
Huella Zero es un programa de Sachamama, una organización sin ánimo de lucro que trabaja para impulsar una economía de energía limpia para todos y actitudes, comportamientos y estilos de vida sostenibles.
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