Una investigación de la Universidad de Reading, en Inglaterra, publicada en la revista Geophysical Research Letters, advierte sobre el aumento en las turbulencias aéreas como una consecuencia de la crisis climática, especialmente en las rutas de vuelo más transitadas del mundo: sobre el Atlántico Norte.
El informe publicado en junio de 2023 registró un incremento de 55% en las turbulencias severas, esto da un equivalente en horas de vuelo de 17,7 horas en 1979 a 27,4 horas en 2020.
En relación con las turbulencias moderadas, el estudio determinó que aumentaron un 37%, es decir, de 70 horas pasaron a 96,1 horas; y las ligeras tuvieron un incremento de 17%, de 466,5 horas a 546,8 horas en total.
“Los aumentos son consistentes con los efectos del cambio climático. El aire más cálido de las emisiones de CO2 está aumentando la cizalladura del viento (un cambio brusco en su dirección y velocidad) lo que fortalece las turbulencias en cielo despejado”, afirmó Mark Prosser, uno de los autores de la investigación de la Universidad de Reading.
Sobre los incidentes causados por turbulencias, los expertos sugirieron que las aerolíneas deben implementar acciones para manejar este tipo de hechos, a fin de disminuir el riesgo para los pasajeros y la tripulación.
Prosser detalló que cada minuto adicional de vuelo mientras se atraviesa una turbulencia causa un desgaste en el aeronave, lo que provoca un gasto de entre 150 y 500 millones de dólares en EE. UU.

Turbulencias en el vuelo Londres-Singapur
Uno de los casos más recientes se registró el 20 de mayo de 2024, cuando el vuelo SQ321 de la aerolínea Singapore Airlines -con ruta Londres a Singapur- registró una turbulencia extrema que provocó un aterrizaje de emergencia en Bangkok (Tailandia), de acuerdo con la información que publicó la aerolínea a través de sus redes sociales.
El incidente del Boeing 777-300ER provocó la muerte de un pasajero y dejó al menos 85 personas lesionadas, entre ellas 79 turistas y seis miembros de la tripulación, luego de registrarse turbulencias. Los heridos permanecieron en Bangkok para recibir atención médica, debido a que sufrieron fracturas y golpes, mayormente en sus brazos.
“El avión se sintió como si cayera. Probablemente solo duró unos segundos, pero recuerdo vívidamente haber visto zapatos, iPads, iPhones, cojines, mantas, cubiertos, platos y tazas volando por el aire y estrellándose contra el techo. El caballero que estaba a mi lado tomó una taza de café, que me cayó encima y subió hasta el techo”, dijo el pasajero Andrew Davies en una entrevista a la cadena CNN.
Investigación abierta
Kittipong Kittikachorn, director general del aeropuerto de Bangkok, explicó en una rueda de prensa el 21 de mayo que la persona fallecida, identificada como Kitchen, de 73 años de edad, padecía de una enfermedad cardíaca. Sin embargo, hasta el momento se desconoce la causa de muerte.
Por su parte, el director ejecutivo de Singapore Airlines, Goh Choon Phong, envió un mensaje de condolencia a los familiares de Kitchen y a los más de 80 heridos. Además, confirmó que la aerolínea cooperará con las autoridades para detallar las causas del accidente.
Se conoció que en la investigación participa la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte de EE. UU. en conjunto con el Ministerio de Transporte de Singapur.
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