El Servicio Forestal de EE. UU. desestimó talar una zona del Bosque Nacional de Nantahala, en Carolina del Norte, gracias a una demanda interpuesta por la organización no gubernamental Centro de Derecho Medioambiental del Sur (SELC, por sus siglas en inglés) en conjunto con grupos conservacionistas.
SELC colaboró con el Centro para la Diversidad Biológica, Conservación de Chattooga, Defensores de la Naturaleza y Mountain True y Sierra Club. Demandaron en enero de 2024 a la agencia por sus planes de cortar los árboles ubicados cerca del río Whitewater.
De acuerdo con la información que publicó SELC, la zona que se pretendía talar tiene una gran importancia ecológica, debido a que cuenta con cascadas, diversidad de árboles y plantas que contribuyen a crear microclimas húmedos únicos.
“Es una pena que hayamos tenido que llevar al Servicio Forestal a los tribunales para lograr este resultado, pero nos alegramos de que este increíble lugar ya no esté en peligro de extinción”, expresó Patrick Hunter, abogado de SELC.
Hunter explicó que la demanda provocó que el Servicio Forestal abandonara por completo la propuesta de tala de árboles.
“Llevamos años señalando los problemas de los planes de tala de la agencia para esta zona. Debemos estar preparados para más conflictos de este tipo”, advirtió Patrick Hunter, abogado gerente de la oficina de Asheville del SELC.
Vertederos, otro problema ambiental que afronta Carolina del Norte
En paralelo, SELC ha denunciado cómo los desechos regionales tienen como destino Snow Hill, donde se encuentra el vertedero más grande de Carolina del Norte. Según la organización ambientalista, las instalaciones de basurero funcionan todos los días y el olor se siente en un rango de hasta 1,000 acres.
“Durante demasiado tiempo, los responsables del vertedero han eludido su responsabilidad por la salud y la seguridad de los residentes de Snow Hill”, afirmó Sherri White-Williamson, nativa del condado de Sampson y directora ejecutiva de la Red de Acción Comunitaria para la Justicia Medioambiental (EJCAN, por sus siglas en inglés).
SELC adelantó que está dispuesto a emprender acciones legales en nombre de EJCAN si los propietarios del vertedero no asumen su responsabilidad por poner en peligro la salud de las personas y el medio ambiente.
“Todas las comunidades merecen agua limpia. Al contaminar las aguas de las que dependen los residentes de Snow Hill, la instalación viola la ley e inscribe aun más los patrones de injusticia ambiental que cargan desproporcionadamente a las comunidades de color con la contaminación”, agregó Maia Hutt, abogada del SELC.
La organización ambientalista concluyó que en el este de Carolina del Norte las comunidades reciben el impacto de sustancias químicas que incluyen carcinógenos conocidos y olores rancios procedentes de diversas industrias que siguen anteponiendo los beneficios a las personas, por lo que instaron a tomar medidas al respecto.
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