Grupos ecologistas y organizaciones comunitarias de Nueva York han lanzado una campaña para que la ciudad tenga lo que llaman Escuelas Verdes y Saludables, lo que ayudará a promover la justicia ambiental y la sostenibilidad al eliminar el uso de combustibles fósiles en los centros educativos.
La campaña, impulsada por la coalición Climate Works for All, está dirigida al alcalde Zoharan Mamdani a quien le solicitan una inversión de capital anual de $2,200 millones ($2.2 billones) durante cinco años en el programa Escuelas Verdes y Saludables.
La coalición, liderada por ALIGN, es una alianza que reúne a más de 20 organizaciones laborales, de justicia ambiental, religiosas, juveniles y defensores del clima.
El programa Escuelas Verdes y Saludables representa un triple beneficio, según las organizaciones que explicaron que en primer lugar, promueve la justicia ambiental y la sostenibilidad al eliminar el uso de combustibles fósiles en las escuelas, electrificar completamente los edificios, instalar energía solar limpia y modernizar los sistemas de calefacción, refrigeración y ventilación.
En segundo lugar, mejora la calidad de la educación al proporcionar aire limpio y entornos de aprendizaje más saludables para casi un millón de estudiantes y condiciones de trabajo sostenibles para más de 150,000 docentes y miembros del personal escolar. En tercer lugar, impulsa la economía local mediante la creación de empleos verdes.
Escuelas antiguas y décadas de abandono
La coalición detalló que hay más de 1,200 edificios de escuelas públicas en la ciudad de Nueva York, muchos de los cuales tienen un promedio de 75 años de antigüedad.
Décadas de falta de inversión han dejado a estudiantes y profesores en entornos deteriorados, caracterizados por moho, mala ventilación, sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado (HVAC) defectuosos y vulnerabilidades estructurales, indicaron.
Estudiantes y personal están expuestos a estas toxinas a diario, al igual que las comunidades circundantes, debido a los múltiples usos de los edificios escolares públicos: sirven como refugios de emergencia y centros de climatización durante condiciones climáticas extremas, centros de votación para las elecciones y espacios para programas de alfabetización de adultos y actividades comunitarias.
La exposición a la contaminación del aire y a las toxinas también puede provocar deterioro cognitivo y aumentar el absentismo escolar causado por gripe y otras afecciones respiratorias.
Desigualdades raciales y ambientales
Estas condiciones afectan de manera desproporcionada a los estudiantes de barrios de bajos ingresos, predominantemente habitados por personas negras y latinas, donde las prácticas históricas de segregación racial y la injusticia ambiental han concentrado la contaminación y el abandono de la infraestructura.
El cambio climático agrava aún más estas desigualdades, ya que el aumento de las temperaturas, las mayores inundaciones y el empeoramiento de la calidad del aire ponen en peligro tanto la seguridad como las condiciones de aprendizaje en las escuelas de la ciudad de Nueva York. Las investigaciones demuestran que el calor extremo, por ejemplo, reduce significativamente el rendimiento estudiantil y aumenta el absentismo escolar.
Además, más del 25% de las escuelas de la ciudad de Nueva York se enfrentan a un alto riesgo de inundación, una cifra que se prevé que empeore para 2050, a medida que más escuelas se ubiquen en zonas inundables con un periodo de retorno de 100 años, lo que las hace más vulnerables a las inundaciones pluviales y costeras.
Casi el 70% de las escuelas con mayores necesidades de ventilación se encuentran en barrios con problemas de justicia ambiental, particularmente en Brooklyn y Queens.
Estas áreas también presentan mayores tasas de asma infantil, exposición a calor extremo y están más cerca de infraestructuras contaminantes.
Un llamado urgente a la acción
En el informe “Green, Healthy Schools”, se destaca que las condiciones de las escuelas afectan de manera desproporcionada a los estudiantes de barrios de bajos ingresos, predominantemente habitados por personas negras y latinas, “donde las prácticas históricas de segregación racial y la injusticia ambiental han concentrado la contaminación y el abandono de la infraestructura”.
El cambio climático agrava aún más estas desigualdades, ya que el aumento de las temperaturas, las mayores inundaciones y el empeoramiento de la calidad del aire ponen en peligro tanto la seguridad como las condiciones de aprendizaje en las escuelas de la ciudad de Nueva York, se alertó.
“Estudiantes, profesores y trabajadores merecen entornos de aprendizaje y trabajo más saludables y seguros. Los neoyorquinos necesitan escuelas verdes y saludables”, dijeron.
De esta urgencia nace la campaña por Escuelas Verdes y Saludables, y su propuesta es clara: la ciudad de Nueva York debe implementar soluciones propias y ambiciosas que transformen su sistema escolar en un modelo de sostenibilidad, justicia ambiental y bienestar social.
La coalición enumeró que con la inversión de capital anual se podrían crear 321,944 empleos verdes, lo que equivale a más de 64,000 empleos por año, al tiempo que se reducirían a la mitad los costos de energía del Departamento de Educación a largo plazo.
Además, el plan permitiría cumplir a gran escala con las exigencias de la Ley Local 97, que busca reducir las emisiones de carbono de los edificios de la ciudad.

