La Semana del Clima de Nueva York 2025 es una plataforma clave para la acción climática. Este año el evento cobra más relevancia que nunca debido al retroceso que ha tenido la lucha contra el cambio climático tras las medidas de la administración de Donald Trump.
El programa se realizará del 21 al 28 de septiembre de 2025 en la ciudad de Nueva York, coincidiendo con la segunda semana de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), organización asociada a la Semana del Clima.
Se espera la participación de líderes globales durante la Semana del Clima de Nueva York, con decenas de actividades centradas en la acción climática y soluciones innovadoras.
Datos clave de la Semana del Clima en Nueva York
Desde su creación en 2009, se ha consolidado como el evento no gubernamental más relevante en la lucha contra el cambio climático, reuniendo a gobiernos locales, empresas, ONG y movimientos sociales en torno a soluciones innovadoras.
Según la agencia de noticias Reuters, en 2024 se celebraron más de 900 eventos solo en la Semana del Clima de Nueva York, con un impacto mediático masivo e iniciativas de alto perfil, que incluyeron desde demandas contra compañías petroleras hasta compromisos de grandes multinacionales para eliminar los combustibles fósiles.
Para este año, el programa se centrará en energía limpia, descarbonización de la industria pesada, financiación climática y sostenibilidad tecnológica, en un contexto en el que los efectos del cambio climático se intensifican en todo el planeta.

Contraste de la Semana del Clima de Nueva York y las política de Trump
A pesar de su relevancia, la Semana del Clima de Nueva York se celebra en un contexto de fuerte contraste. El presidente Donald Trump ha impulsado recortes sin precedentes en la regulación climática: anuló subsidios para energía eólica y solar, frenó nuevos proyectos renovables en tierras federales y promovió una profunda desregulación del sector energético.
Además, retiró nuevamente a EE. UU. del Acuerdo de París el mismo día que asumió su segundo mandato en enero de 2025, congeló los fondos internacionales para el clima y debilitó la política científica en agencias clave como la EPA y la NOAA.
Sus políticas también paralizaron proyectos emblemáticos como el parque eólico Revolution Wind y propiciaron la continuidad de plantas de carbón contaminantes como JH Campbell, lo que refuerza el carácter contradictorio de celebrar un evento climático en Nueva York.

