Una investigación realizada desde hace años por expertos de la Universidad Metodista del Sur detectó que, cada año, en la Cuenca Pérmica —paraje remoto ubicado entre Nuevo México y Texas, donde se extrae el 40% del petróleo estadounidense— se están registrando hundimientos de superficies de hasta cuatro centímetros por año.
Por ello, los investigadores trataron de mapear toda la zona con el objetivo de establecer si existía una relación entre los cambios en la superficie y los pozos creados por las compañías que extraen hidrocarburos.
Otro hallazgo del estudio es que en la cuenca, además de hundimientos, también se presentan levantamientos de terreno.
A decir verdad, la investigación comenzó en 2015, a partir de imágenes satelitales proporcionadas por la Agencia Espacial Europea.
Mediante el material captado por el satélite Sentinel-1, entre 2016 y 2021, se hizo evidente que la superficie de la Cuenca Pérmica exhibía irregularidades.
Por ello, fue necesario recabar más datos de la Comisión de Ferrocarriles de Texas, pues una de sus funciones consiste en supervisar a la industria del petróleo y el gas que opera en la zona.
Otra fuente consultada fue el Departamento de Energía, Minerales y Recursos Naturales de Nuevo México.
De esta manera, se pudo corroborar que, cada año, el suelo de las zonas cercanas a donde se extraen hidrocarburos y gas se hunde entre tres y cuatro centímetros.
Con respecto a los pozos que ya han sido abandonados por las compañías petroleras, pero que continúan sin ser tapados de manera adecuada, también se estableció que pueden influir en la inestabilidad del suelo y provocar peligros geológicos como sumideros.
Levantamientos y hundimientos repentinos
El empleo de grandes cantidades de agua vertida a presión en las zonas petroleras para acceder a puntos más profundos de extracción, propicia que buena parte de ese fluido se filtre en el subsuelo o busque la manera de expandirse incluso a algunas millas de distancia.
En consecuencia, en zonas un tanto alejadas de los puntos de extracción de petróleo y gas, como en el Oeste de Delaware, están surgiendo elevaciones de superficie derivadas del exceso de volumen presente en el subsuelo, lo cual requiere que la tierra se levante para acomodar ese mayor volumen.
Al respecto, parte del estudio también menciona que, si existe mucha sal en la geología del subsuelo, el contacto con los fluidos puede hacer que la sal se disuelva y, en consecuencia, el nivel del suelo tienda a hundirse.
Afectaciones en zonas habitacionales
En sitios como Pecos, Texas, y otras comunidades de la Cuenca Pérmica, algunos residentes reportan que sus hogares y negocios han sufrido afectaciones derivadas de los cambios registrados en la superficie.
Vamshi Karanam, uno de los investigadores que trabajaron en el estudio realizado por la Universidad Metodista del Sur, también señala en el reporte que el daño geológico por la industria petrolera podría estar relacionado al aumento de la sismicidad en la región compartida entre Texas y Nuevo México.
Por ello, el proyecto de investigación continuará, pues el objetivo es tratar de que en futuras zonas de extracción de hidrocarburos, se pueda reducir el daño hacia el entorno.

