Cada año miles de migrantes cruzan la frontera sur de Estados Unidos en busca del “sueño americano”. Pero al carecer de documentos que acrediten su estancia su travesía puede convertirse en pesadilla, por ejemplo, en caso de que se violen sus derechos.

Frente a dicha situación, un grupo de familias inmigrantes de Nueva Orleans, Luisiana, se unieron con el objetivo de apoyar y brindar orientación a quienes fueran llegando a la ciudad en busca de una oportunidad laboral, sabiendo que pueden ser víctimas de racismo, malos tratos o abusos.

De esta manera, en 2018 surgió oficialmente Familias Unidas en Acción, una organización no gubernamental para el desarrollo, cuya labor actualmente beneficia a cerca 800 familias de inmigrantes.

El origen de una noble causa

Leticia Casildo, cofundadora y directora ejecutiva de la Fundación Familias Unidas en Acción, quien lleva viviendo más de dos décadas en Estados Unidos, recuerda cómo fueron sus primeros días en Nueva Orleans y porqué se dio a la tarea de proponer la creación de una agrupación que luche por los desprotegidos.

“El proyecto nace de las mismas necesidades que encontramos entre la comunidad, al ver que como migrantes somos muy vulnerables a sufrir abusos de todo tipo, comenzando por la discriminación y el racismo. Cuando llegamos a Luisiana mi marido y yo había pasado dos meses de la destrucción causada por el huracán Katrina, en 2003”, contó Casildo a Huella Zero.

Observaron que había mucho trabajo pero también abuso. Al finalizar la jornada laboral, grupos completos de inmigrantes eran entregados a la policía de inmigración por los empleadores para no pagarles el salario.

“A raíz de estas situaciones, nosotros como una familia nos sumamos con otras familias y decidimos hacer algo ante los atropellos. Entonces, nos organizamos para luchar por nuestros derechos, por recursos para nosotros como comunidad”, expresó.

Racismo, abuso e indiferencia

Al igual que muchos otros inmigrantes, esta aguerrida hondureña tuvo que salir de su país amenazada por los representantes de una “justicia” volcada en su contra por haber denunciado actos de corrupción durante su etapa como agente de investigación.

No obstante, al llegar a Estados Unidos y comenzar a tratar de ganarse la vida se dio cuenta de que, como inmigrante, la justicia tampoco le ayudaría en un país distinto al suyo si no conocía sus derechos.

“Los inmigrantes sin documentación son muy vulnerables, incluso si son luchadores sociales. Son borrados porque aparentemente no suman. Sin embargo, quienes no tienen un estatus definido en este país, son los que más dinero le aportan sin recibir nada a cambio”, indicó.

Del apoyo de esta organización se benefician centenares de familias, quienes a pesar de que trabajan fuerte los bajos salarios no les alcanza si son inmigrantes indocumentados.

“Cuando comenzamos éramos cinco familias, luego nos convertimos en 80, pero en la época de la pandemia llegamos a ser hasta 800. En la actualidad, ante el arribo continuo de inmigrantes podría decir que tenemos contacto hasta con 1,500 familias. Contamos con un pequeño banco de alimentos para apoyar”, afirmó la activista.

“Nosotros les decimos que vienen a comprar y pagan con una sonrisa”, añadió.

Leticia Casildo, cofundadora y directora ejecutiva de la Fundación Familias Unidas en Acción (Crédito: Cortesía)

Unidos ante la crisis climática

La sede de Familias Unidas en Acción se ubica en un estado en riesgo de inundarse a consecuencia del incremento en el nivel del mar, y su vulnerabilidad a las tormentas tropicales. Por eso, Leticia Casildo reconoce que velar por los inmigrantes también implica enseñarlos a contaminar lo menos posible y a prevenirlos de posibles desastres naturales.

“En ocasiones lo que nos lleva a salir de nuestros países de origen es el cambio climático. Entonces también trabajamos con nuestra gente enseñándoles a contribuir con pequeñas acciones, para evitar que el problema siga avanzando”, aseguró.

Esas pequeñas acciones incluyen acudir al banco de alimentos con bolsas reciclables, por ejemplo. “También estamos en alerta constante porque no queremos repetir lo que ha sucedido en el pasado, pues las autoridades no dan el anuncio a tiempo para que puedan resguardarse en los refugios cuando se presenta una tormenta”.

En la organización están comprometidos a mantenerse en comunicación con las familias para evacuar ante posibles desastres, incluso sin esperar órdenes del gobierno local. “Nuestra prioridad es salvar vidas”, resaltó.


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Huella Zero es un programa de Sachamama, una organización sin ánimo de lucro que trabaja para impulsar una economía de energía limpia para todos y actitudes, comportamientos y estilos de vida sostenibles.

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