Debido a los fenómenos meteorológicos intensificados por el cambio climático, los estados de la costa del Golfo de Estados Unidos —Texas, Luisiana, Misisipi, Alabama y Florida— podrían perder $32 mil millones por año para 2050, según un estudio del Urban Institute que cita el Índice de Riesgo Futuro (FRI) de la Agencia Federal de Gestión de Emergencias (FEMA).
Algunos de estos fenómenos incluyen inundaciones costeras, calor extremo, incendios forestales, huracanes y sequías. “Una gran parte de los residentes de la Costa del Golfo vive en condados que se encuentran entre el 10 % con mayor riesgo estimado de estos eventos a nivel nacional”, señala el estudio.
Para 2050, se proyecta que la mayoría de los habitantes de Florida (69 %) y Luisiana (67 %) residirán en zonas de alto riesgo. Misisipi (20 %), Alabama (17 %) y Texas (12 %) también tendrán una proporción considerable de su población en estos condados.
Como resultado, todos los estados de la costa del Golfo se ubicarán entre los diez primeros del país en cuanto a la proporción de residentes que habitan en condados con mayor vulnerabilidad.
La costa del Golfo: una zona vulnerable
La región costera del Golfo de México es especialmente susceptible a los desastres naturales. Su extensa línea costera la hace vulnerable al aumento del nivel del mar y a las marejadas ciclónicas.
Esta zona experimenta regularmente huracanes, tormentas tropicales y olas de calor intensas, exacerbadas por el cambio climático, lo que incrementa su frecuencia y severidad.
De acuerdo con el informe, estos fenómenos en la costa del Golfo no son eventos aislados, ya que durante los últimos veinte años cada condado de la región ha sido afectado por al menos tres desastres naturales declarados a nivel federal.
“Todos los condados de Florida, excepto uno, han experimentado al menos diez desastres declarados por el gobierno federal en las últimas dos décadas; en promedio, un desastre mayor cada dos años. En toda la costa del Golfo, el 57 % de los residentes (37 millones de personas) vive en un condado con al menos diez declaraciones de desastre entre 2005 y 2024”, señala el informe.
Las comunidades que enfrentan múltiples desastres consecutivos son más vulnerables que aquellas que sufren eventos aislados. Esta situación se agrava al considerar incidentes como el derrame de petróleo de Deepwater Horizon y la pandemia de COVID-19, que intensifican los efectos de huracanes e inundaciones en la costa del Golfo.
Como consecuencia, los hogares y las comunidades cuentan con menos recursos para responder y recuperarse ante futuros eventos.
“Hoy, al igual que después del huracán Katrina, los legisladores reflexionan sobre la política federal en materia de desastres. El gobierno actual busca limitar el apoyo federal y delegar mayor responsabilidad a los gobiernos estatales y locales. Si bien las reformas específicas y sus plazos son inciertos, estas decisiones tendrán importantes efectos en las personas y las comunidades de toda la costa del Golfo”, reflexionan los autores del estudio.

