En el marco de la realización de la COP30, el gobierno de Brasil anunció, el lunes 17 de noviembre, la demarcación de 10 territorios indígenas en siete estados del país.
De acuerdo con un comunicado, la medida beneficiará a los pueblos Munduruku, Tupinambá, Guaraní-Kaiowá y Pataxó.
El anuncio se produce una semana después de que pueblos indígenas comenzaran a protestar en Belém, en el contexto de la COP30.
Demarcación de territorios indígenas
La demarcación constituye una fase intermedia dentro del proceso de reconocimiento de tierras de los pueblos originarios y culmina con la homologación a cargo del presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
Desde el inicio de su tercer mandato en 2023, el presidente brasileño ha homologado 16 territorios indígenas.
La delimitación de tierras indígenas fue una promesa electoral del líder de izquierda, y al regresar al poder en enero de 2023 retomó esa política que su antecesor, el derechista Jair Bolsonaro, había dejado de lado.
El comunicado asegura que la expansión de las demarcaciones territoriales podría prevenir hasta un 20% de la deforestación adicional y reducir las emisiones de carbono en un 26% para el año 2030.
De acuerdo con el gobierno brasileño, el país cuenta con 8,568 comunidades indígenas. La mayoría de ellas (60.2%) se encuentra en la región amazónica. Esta COP30 ha sido descrita como el evento que visibiliza las voces de los pueblos originarios, ya que se celebra en sus territorios.
Sin embargo, durante la primera semana, representantes indígenas protestaron frente a más de 1,600 lobbistas de combustibles fósiles, exigiendo que sus voces sean escuchadas.
Además de la demarcación de territorios y libertad de expresión, grupos indígenas solicitan a los tomadores de decisiones de la COP30 protección territorial, zonas libres de industrias extractivistas, acceso a financiación climática, transición justa y fin de los combustibles fósiles.

Voces indígenas frente al cambio climático
Sunny Ahkivgak proviene de Barrow, una ciudad en la costa septentrional de Alaska, y afirma que están viviendo en primera línea los efectos del cambio climático. Desde la COP30 en Belém, la activista comentó que ha oído muchas historias sobre cómo era su pueblo antes de que se llegara a este punto de inflexión.
La joven es líder de organización y activismo en Native Movement, una organización sin fines de lucro con sede en Alaska que se enfoca en el empoderamiento de las personas, la defensa de los derechos indígenas, la justicia social y el desarrollo de comunidades sostenibles.
Sunny enfatizó la necesidad de reflexionar sobre cómo las comunidades pueden prepararse para construir resiliencia: “¿Qué significa la seguridad alimentaria cuando los sistemas de los que dependemos están desconectados o interrumpidos debido al cambio climático?”.
Leo Cerda, cofundador de Hakhu y defensor de los derechos indígenas, exigió desde la COP30 que los pueblos indígenas sean incluidos en las negociaciones de alto nivel para alcanzar soluciones que protejan a los pueblos de la Amazonía y que garanticen una transición justa.
“La inclusión de las voces de los pueblos indígenas es necesaria, porque debemos ser considerados socios en las soluciones climáticas plenas y efectivas. Estamos enfrentando esta crisis climática, mientras protegemos los bosques y los ecosistemas más frágiles alrededor del mundo. Sin estos bosques, sin los pueblos indígenas, no existirá ni la humanidad ni el planeta en el futuro”, afirmó Cerda en una entrevista con Huella Zero.

