El gobierno federal, a través del Bureau of Land Management (BLM), anunció que iniciará un nuevo análisis ambiental sobre la propuesta Greenlink North que plantea instalar una línea de transmisión eléctrica a lo largo del estado de Nevada.
La compañía Greenlink North propuso la instalación de la línea que atravesaría un amplio ecosistema de estepas y la Ruta 50, conocida como “la carretera más solitaria de Estados Unidos”. Se prevé que atraviese el centro del estado desde Yerington hasta Ely, donde impulsará proyectos de generación eléctrica para zonas rurales de nevada.
Científicos del gobierno encontraron que la línea de transmisión causaría un severo daño y representa una amenaza para el hábitat del urogallo de las artemisas, especie también conocida como gallo de salvia. Las comunidades también expresaron su preocupación por el daño que la línea provocaría en su economía y en su modo de vida.
“Esto supone una reivindicación para las personas y comunidades que luchan contra la destrucción del centro de Nevada por parte de Greenlink North”, afirmó Patrick Donnelly, director de Great Basin en el Centro para la Diversidad Biológica.
Donelly añadió que la BLM descubrió que su propio análisis medioambiental no tuvo en cuenta tales daños.
El anuncio de la BLM es una respuesta a una apelación administrativa presentada por grupos conservacionistas y deportistas el verano pasado. El condado de Lander también presentó una protesta. La Oficina coincidió con los grupos en que su declaración de impacto ambiental original era deficiente.
La BLM publicó un nuevo calendario para la construcción de la línea de transmisión y fijó su fecha de finalización para 2028. El calendario ajustado se produce después de que el director de la BLM de Nevada aceptara oficialmente, en parte, las cartas de protesta presentadas por ecologistas, grupos deportivos y un abogado que representa al condado de Lander.
El análisis medioambiental complementario de la agencia estará abierto a comentarios públicos durante 30 días a partir de febrero. La Oficina prevé publicar un registro de decisiones en mayo.
La protección del gallo de salvia
En la región hay normas de uso del suelo para proteger al gallo de salvia; en ese sentido, la agencia gubernamental no analizó cómo las exenciones a esos lineamientos podrían dañar a las aves.
El estado alberga 2320 leks conocidos, o zonas de apareamiento del urogallo de las artemisas, según el Programa del Ecosistema de Artemisas de Nevada. En su más reciente informe presentado científicos estatales informaron que la población de machos en los grupos de apareamiento había aumentado pero que sigue por debajo de la media de los últimos 20 años.
La línea de transmisión atravesaría unos seis kilómetros de docenas de zonas de apareamiento del ave, llamadas leks, lo que entra en conflicto con las medidas de protección de los animales.
El grupo de conservacionistas y deportistas que demandó a la compañía advirtió en su momento que el gallo de salvia es especialmente sensible a las perturbaciones de su hábitat natural. La especie necesita suficiente cobertura vegetal y nutrición para criar a sus polluelos, zonas de apareamiento inalteradas llamadas «leks» para reproducirse y un hábitat invernal lo suficientemente saludable para sobrevivir a la estación fría.
Este territorio alberga una fauna rica y diversa, como ciervos mulos, alces, borregos cimarrones, antílopes americanos, águilas reales, conejos pigmeos y búhos madrigueros.
«La Federación de Vida Silvestre de Nevada comprende la necesidad de nuestro estado de actualizar nuestra red eléctrica. Sin embargo, desarrollar rutas de transmisión basadas únicamente en los costos, ignorando la ciencia, la conservación y el sentido común, no es el precedente que se debe sentar», afirmó Russell Kuhlman, director ejecutivo de la Federación de Vida Silvestre de Nevada.
Kuhlman destacó que existen alternativas que evitarían afectar hábitats críticos para la fauna silvestre, preservarían el carácter “salvaje” del centro de Nevada y utilizarían la infraestructura existente.
Megan Ortiz, abogada del Centro para la Diversidad Biológica, añadió que la I-80 es ya una vía muy transitada y que la compañía no ofreció ningún análisis razonable que explique por qué no es posible desviar el proyecto para evitar la destrucción ecológica.
“Los habitantes de Nevada merecen transparencia sobre cómo se gastan sus impuestos, especialmente cuando se trata de la destrucción imprudente de un hábitat crucial para la fauna silvestre”, añadió.
El Departamento de Defensa también ha expresado su preocupación por la ruta que sigue la línea porque cruza espacio aéreo restringido.

