El secretario general de la ONU, António Guterres, advirtió en el marco de la Cumbre Climática COP30 en Belém, Brasil, que superar el límite de la temperatura global a 1,5 °C constituye un “fracaso moral y una negligencia mortal”.
A su juicio, un rebasamiento temporal podría desencadenar impactos irreversibles sobre ecosistemas, desplazar a millones de personas y agudizar conflictos y amenazas a la seguridad.
Ante líderes de más de 30 países, Guterres insistió en que el umbral de 1,5 °C es una “línea roja” para mantener un planeta habitable. En ese sentido llamó a promover un cambio estructural en los modelos económicos actuales. Asimismo, dijo que cada fracción de grado adicional significa más pérdidas económicas y deterioro social, especialmente en las regiones menos responsables de las emisiones contaminantes.
“Cada fracción de grado significa más hambre, desplazamientos y pérdidas, especialmente para los menos responsables. Se trata de un fracaso moral y una negligencia mortal”, afirmó.

Crisis climática
La Organización Meteorológica Mundial confirmó recientemente que las emisiones de gases de efecto invernadero alcanzaron niveles récord, y que 2025 podría ser uno de los años más cálidos registrados.
Es por ello que algunos países han presentado planes más ambiciosos, sin embargo, las proyecciones actuales apuntan a un calentamiento de 2,3 °C, cifra aún peligrosa pese a los avances del Acuerdo de París.
Guterres criticó a las industrias del petróleo, gas y carbón, a las que señaló de frenar la transición energética y desinformación, obteniendo beneficios económicos a costa del deterioro climático.
Durante la sesión, también se enfatizó la urgencia de respaldar financieramente a los países del sur para la adaptación y la transición energética. No obstante, las contribuciones actuales permanecen por debajo de los compromisos internacionales previos.
Como parte de los anuncios iniciales, Brasil presentó el Fondo para la Conservación de los Bosques Tropicales, con una meta de movilizar 25,000 millones de dólares para proteger áreas forestales. Asimismo, se anunció el primer acuerdo global para reforzar la propiedad territorial de pueblos indígenas y comunidades tradicionales, cubriendo más de 160 millones de hectáreas hasta 2030.

