Los incendios de Eaton y Palisade, en el sur de California, arrasaron más de 50,000 acres, destruyeron 16,000 viviendas, provocaron 31 muertes directas y dejaron graves daños en las comunidades afectadas. Sin embargo, un estudio de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Boston y de la Universidad de Helsinki reveló que podría haber un subregistro de las víctimas mortales.
Los investigadores descubrieron que el número real de víctimas mortales es casi 15 veces superior a la cifra presentada inicialmente. El estudio calculó el exceso de mortalidad en el condado de Los Ángeles entre el 5 de enero y el 1 de febrero de 2025, y concluyó que los incendios forestales contribuyeron a al menos 440 fallecimientos durante este periodo.
Según los investigadores, las 409 muertes adicionales, no registradas oficialmente, se debieron probablemente a factores como afecciones pulmonares o cardíacas a causa de la contaminación atmosférica por el humo y las partículas en llamas, así como a factores indirectos, como interrupciones en sistemas de salud críticos.
“Las cifras oficiales de mortalidad no suelen tener en cuenta las consecuencias sanitarias de catástrofes como los incendios forestales. Con este estudio, buscamos ofrecer una estimación oportuna y basada en datos que incluya los efectos ocultos del humo de los incendios, la interrupción de la atención sanitaria y la presión sobre el sistema”, afirma Andrew Stokes, profesor asociado de salud global en la SPH y autor principal del estudio.
Stokes insistió en la urgencia de ir más allá de las mediciones tradicionales de catástrofes
Stokes señaló que espera que las nuevas estimaciones sobre las muertes en los incendios forestales de California sirvan de base para crear nuevos planes de emergencia, proteger a las poblaciones vulnerables y garantizar las decisiones políticas y presupuestarias para mitigar los daños.
¿Cómo se hicieron los cálculos?
Con un modelo de análisis de exceso de mortalidad, aplicado previamente durante la pandemia de Covid-19, los investigadores compararon datos históricos con los recuentos semanales de muertes por todas las causas entre el 5 de enero y el 1 de febrero.
El equipo comparó estas estimaciones con los totales de exceso de muertes durante el mismo periodo en 2018, 2019 y 2024 (excluyendo 2020-2023, durante el apogeo de la pandemia de COVID-19), y realizó siete análisis de sensibilidad diferentes para confirmar la solidez de sus resultados.
Observaron 6,371 muertes reales en 2025, en comparación con las 5,931 muertes esperadas, lo que refleja un aumento del 7% en la mortalidad a medida que los incendios arrasaban el condado.
“Nuestro estudio demuestra que los incendios forestales pueden tener grandes impactos de mortalidad a corto plazo”, dice Eugenio Paglino, autor principal del estudio e investigador postdoctoral en el Instituto de Demografía y Salud de la Población de la Universidad de Helsinki.
Paglino insistió en que las estimaciones directas de víctimas mortales deben complementarse con estimaciones indirectas, basadas en métodos estadísticos, para obtener una imagen completa.
Es probable que los efectos indirectos de los incendios en el condado de Los Ángeles sean aún mayores de lo que sugieren los resultados, y es posible que las cargas y los resultados sanitarios no se sientan por igual en todas las poblaciones afectadas, añadió Stokes.

