Un grupo de investigadores del Boston College lanzó The Lancet Countdown on Health and Plastics, un proyecto que monitorea los impactos de la contaminación plástica en la salud humana.
La iniciativa, lanzada en agosto de 2025 por el Boston College, la Universidad de Heidelberg (Alemania), el Centro Científico de Mónaco y la Fundación Minderoo (Australia), busca realizar este seguimiento para garantizar el cumplimiento de los objetivos establecidos en el tratado mundial sobre plásticos de las Naciones Unidas.
El Dr. Philip Landrigan, coautor y profesor de Biología del Boston College, y director del Observatorio Global de Salud Planetaria, expresó en la página web de la institución que el objetivo del proyecto también consiste en crear conciencia sobre el hecho de que el plástico no es tan seguro, práctico ni económico como se suele pensar.
“Los plásticos se fabrican a partir de combustibles fósiles, contaminan los alimentos y el agua, están vinculados a numerosas enfermedades humanas e imponen elevados costes de atención médica y daños ambientales”, agregó el experto.
Aseguró que el informe Lancet Countdown on Health and Plastics ofrecerá información confiable tanto a los responsables de formular políticas como a la ciudadanía, para abordar la crisis mundial de los plásticos. Su publicación coincidirá con la entrada en vigor del tratado de las Naciones Unidas sobre este tema.
El informe Lancet sobre Salud y Plásticos, basado en el marco del informe Lancet sobre Salud y Cambio Climático, tiene como objetivo identificar y monitorear indicadores que permitan documentar el impacto de los plásticos y sus componentes químicos en la salud humana a lo largo de su ciclo de vida. La publicación inicial de estos indicadores está prevista para mediados de 2026.
Los impactos de la contaminación de plásticos
En el artículo más reciente de The Lancet, publicado el 6 de septiembre, los autores explican que, además de causar enfermedades, los plásticos generan pérdidas económicas en el ámbito de la salud que superan los 1,5 billones de dólares anuales.
“Estos impactos recaen desproporcionadamente sobre las poblaciones de bajos ingresos y en riesgo. El principal impulsor de esta crisis es el crecimiento acelerado de la producción de plástico, de 2 megatoneladas (Mt) en 1950 a 475 Mt en 2022, y se proyecta que alcanzará las 1.200 Mt para 2060”, informan.
Agregan que la contaminación plástica ha empeorado: actualmente, 8.000 Mt de residuos plásticos contaminan el planeta, y menos del 10 % del plástico se recicla.
La creciente problemática de los daños causados por los plásticos no es inevitable. Los autores destacan que, al igual que ocurrió con la contaminación atmosférica y el plomo, los efectos perjudiciales de los plásticos pueden reducirse de forma eficiente mediante legislaciones y políticas basadas en evidencia, con seguimiento transparente, implementación efectiva y financiación adecuada.
Asimismo, señalan que la quema al aire libre representa una fuente significativa de contaminación atmosférica en países de ingresos bajos y medios, siendo responsable de aproximadamente el 57 % de los residuos plásticos incinerados.
Adicionalmente, la acumulación de desechos plásticos puede facilitar la proliferación de mosquitos portadores de enfermedades como la malaria y el dengue. También fomenta el crecimiento de microorganismos, lo que podría incrementar la resistencia a los antimicrobianos.
Landrigan afirmó que tanto la crisis climática como la crisis del plástico son de gran magnitud. Ambas provocan enfermedades, muertes y discapacidades en decenas de miles de personas hoy, y estos daños se agravarán en los próximos años a medida que el planeta continúe calentándose y la producción de plástico siga en aumento.

