Imagínate tener que dejar tu hogar, el lugar donde naciste y creciste, y huir a una ciudad más segura porque la tuya se vuelve inhabitable debido a la erosión costera, al aumento del nivel del mar y las inundación. Eso fue lo que le ocurrió a la isla de Jean Charles, en Louisiana, hogar de la tribu Biloxi-Chitimacha-Choctaw.
El caso de la isla Jean Charles es un ejemplo de lo que puede llegar a ocurrir en otras zonas costeras e islas amenazadas por el cambio climático.
¿Qué pasó con la isla de Jean Charles?
La isla de Jean Charles, ubicada a unas 40 millas de Terrebonne Parish, ha perdido un 98% de su área debido a la erosión de la costa.
Está ubicado al sur de Louisiana, un estado propenso a sufrir los estragos del cambio climático y con gran parte de su territorio debajo del nivel del mar. Las áreas costeras de Luisiana se crearon hace aproximadamente 5,000 años por depósitos de sedimentos, los cuales se compactan y provocan el hundimiento de 1 pulgada (2,5 cm) cada tres años.
Anteriormente llegaban nuevos sedimentos a la tierra con el desbordamiento del río, lo cual mantenía un equilibrio. Sin embargo, la acción humana cambió la dinámica y el aumento del nivel del mar se aceleró. Se calcula que Luisiana ha perdido en las últimas décadas entre 25 y 35 millas cuadradas de tierra cada año (entre 65 y 91 kilómetros cuadrados).
La región de la Costa del Golfo en Estados Unidos sufre una erosión histórica, registrando en el sur de Luisiana los mayores impactos, con el 25% de sus humedales perdidos. Investigaciones reseñadas por la BBC evidencian que el dragado de canales para la explotación de petróleo y gas natural tiene una cuota de responsabilidad.
Las tribus desplazadas son más vulnerables al cambio climático
Casi toda la comunidad Biloxi-Chitimacha-Choctaw decidió dejar la isla, a excepción de tres familias, y buscar un nuevo hogar en tierras más altas, a fin de escapar del aumento del nivel del mar mediante un proyecto multimillonario que aún está en desarrollo.
Pero no es la primera vez que la tribu debe huir, ya lo había hecho hacía la isla Jean Charles durante la colonización de América. La localidad estuvo aislada hasta el año 1953, cuando la conectaron al continente con una carretera. En los últimos 25 años fue arrasada una y otra vez por huracanes devastadores.
Chris Brunet, miembro de la tribu Biloxi-Chitimacha-Choctaw, contó a la BBC que históricamente la isla había lidiado con inundaciones provocadas por tormentas y huracanes. Pero lo que les perjudicó en sí fue la erosión provocada por los fenómenos climáticos junto con las perforaciones de petróleo y gas natural.
Aunque podía afrontar los estragos de los huracanes, la isla desaparecía, recuerda Brunet. Desde su nueva casa en la pequeña población de Gray, en Luisiana, lamenta que ahora no puede percibir el olor del mar. Sin embargo, considera que en su comunidad son pioneros del clima en lugar de refugiados climáticos.
El desplazamiento de las tribus en Estados Unidos las hace más vulnerables a las consecuencias del cambio climático.
Un nuevo comienzo en otro lugar
La comunidad de la isla de Jean Charles concurrió a una subvención organizada por el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano en 2016 y ganó. Cumplieron los requisitos al ser una tribu, estar dispuestos a mudarse y sufrir la pérdida de sus hogares por el cambio climático.
Posteriormente, en 2018, se compró un territorio rural de 515 acres en Terrebonne con el fin de edificar 120 viviendas. Se nombró al sitio como The New Isle Community y hasta la fecha se han mudado 34 familias. Las casas siguen en construcción. Mientras tanto, la tribu atraviesa un luto colectivo para dejar sus tierras.
El caso de la isla de Jean Charles podría repetirse en otras zonas costeras vulnerables; y serán necesarios nuevos planes de reasentamiento y de resiliencia climática.
La NASA proyecta que para el año 2100 el nivel del mar suba entre 1 y 4 pies. No obstante, un estudio del Servicio Geológico de Estados Unidos advierte que podría aumentar mucho antes , incluso en la próxima década, efectos de las ciudades costeras con inundaciones cada vez más frecuentes y prolongadas.
El estudio del USGS, que contó con el apoyo del Servicio de Parques Nacionales a través del Programa de Preservación de Recursos Naturales, utilizó información satelital y del tipo de terreno para analizar cómo podría cambiar la costa en el noreste del país, desde Maine hasta Virginia.
Contenido especial de Huella Zero publicado inicialmente en Jambalaya News.
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