Respirar aire contaminado incrementa el riesgo de demencia, concluye un análisis de científicos de la Universidad de Cambridge, Reino Unido, basado en datos de más de 29 millones de personas en todo el mundo.
La contaminación del aire se identificó previamente como un factor que incrementa el riesgo de la demencia, la evidencia no era conclusiva hasta que este análisis estableció el vínculo.
En un artículo publicado el 24 de julio en The Lancet Planetary Health, un equipo del Consejo de Investigación Médica (MRC) de la Universidad de Cambridge realizó una revisión sistemática y un metaanálisis de estudios previos para examinar en profundidad esta relación.
El análisis juntó 51 estudios, con datos de más de 29 millones de personas, en su mayoría de países de altos ingresos. De ellos, 34 se incluyeron en el metaanálisis: 15 de América, 10 de Europa, siete de Asia y dos de Oceanía.
“La lucha contra la contaminación atmosférica puede reportar beneficios sanitarios, sociales, climáticos y económicos a largo plazo. También puede reducir la carga que soportan pacientes, familiares y cuidadores y aliviar los sistemas sanitarios desbordados”, afirmó la doctora Haneen Khreis, autora principal del estudio y miembro de la Unidad de Epidemiología del MRC
Los datos sobre la contaminación del aire y la demencia
Las partículas finas (PM 2,5) son un contaminante lo suficientemente pequeño para entrar en los pulmones y dañar la salud respiratoria.
El más común es el hollín que procede de la actividad industrial, el uso de vehículos y los incendios forestales, e incluso el uso de estufas. Cuando se inhala puede penetrar profundamente en los pulmones, agravar enfermedades respiratorias y aumentar el riesgo de enfermedades cardíacas.
Por cada 10 microgramos por metro cúbico de PM2,5 que se respiran, el riesgo relativo de demencia de un individuo aumentaría un 17 %. La medición media de PM2,5 en el centro de Londres en 2023 era de 10 μg/m³.
Por cada 1 μg/m³ de hollín como el que se encuentra en las PM2,5, el riesgo relativo aumenta un 13 %. En todo el Reino Unido, las concentraciones medias anuales de hollín medidas en determinados puntos de las carreteras en 2023 fueron de 0,93 μg/m³ en Londres, 1,51 μg/m³ en Birmingham y 0,65 μg/m³ en Glasgow.
El dióxido de nitrógeno (NO2), uno de los principales contaminantes derivados de la quema de combustibles fósiles, se encuentra en las emisiones de los tubos de escape de los autos, especialmente en los de los motores diésel.
La exposición a altas concentraciones de dióxido de nitrógeno puede irritar el sistema respiratorio, empeorar o inducir afecciones como el asma y reduciendo la función pulmonar. Por cada 10 microgramos de NO2, el riesgo relativo aumentaba un 3%. La medición media de NO2 al borde de la carretera en el centro de Londres en 2023 fue de 33 µg/m³.
¿Cómo se comprobó la hipótesis?
Los investigadores describieron varios mecanismos para ejemplificar cómo la contaminación atmosférica puede causar demencia. El más relevante fue la inflación del cerebro y el estrés oxidativo (un proceso químico en el cuerpo que puede causar daño a las células, proteínas y ADN) que influyen en la aparición y progresión de la demencia.
Estas reacciones pueden contribuir al desarrollo de enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer o la demencia vascular, que se produce por una reducción del flujo sanguíneo al cerebro. Sin embargo, dado que sólo un pequeño número de estudios examinó esta diferencia, los investigadores no la consideraron estadísticamente significativa.
Los estudios sugieren que reducir la exposición a la contaminación atmosférica es beneficioso para reducir el riesgo de muerte prematura en las minorías raciales. Piden que los trabajos futuros garanticen urgentemente una representación mejor y más adecuada de todas las etnias y de los países y comunidades de ingresos bajos y medios.

