Una serie de sismos registrados recientemente en Nevada por el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) tiene en alerta a los científicos. Temen que podrían ser premonitorios a un evento de mayores dimensiones con la posibilidad de generar millonarias pérdidas en la región, ubicada entre el interior del oeste de Estados Unidos y al noroeste de México.
La corteza terrestre se ha separado gradualmente en la zona y ha convertido a Nevada en el tercer estado con mayor actividad sísmica del país, sólo detrás de California y Alaska.
Un estudio realizado por la Universidad Tecnológica de Michigan (MTU, en inglés) mostró que los residentes de esa región no perciben los sismos de magnitud 2.5 en la escala de Richter o menores.
Lo desconcertante del aumento de sismos en la región es que, además del estiramiento activo de la corteza terrestre, la sobreexplotación minera podría ser el detonante de una mayor liberación de energía y contribuir a la ocurrencia de un terremoto futuro.
En las últimas cuatro décadas, la fiebre por extraer oro y plata ha incrementado la presencia de compañías mineras, y, ya sea mediante proyectos a cielo abierto o perforando a varios kilómetros de profundidad, eventualmente hacen estremecer al suelo con la ayuda de potentes cargas explosivas.
Las impresionantes minas de Twin Creeks y Turquoise Ridge son un claro ejemplo de la devastación del terreno a cielo abierto provocada en ciertas zonas de Nevada como Valmy.
La comunidad científica advierte que la actividad minera altera la distribución del estrés en la corteza terrestre e induce enjambres sísmicos en el estado a profundidades inusuales de 40 kilómetros o más.
A esto debe agregarse que en la región se ubica el Área 51, también conocida como Groom Lake, Homey Airport, un destacamento aislado controlado por la Base de Edwards de la Fuerza Aérea en el sur del estado y donde también suelen realizarse pruebas de detonaciones con armamento militar.
La sismóloga Deborah Kilb en colaboración con Vera Schulte-Pelkum, científica del Instituto Cooperativo para la Investigación en Ciencias Ambientales, realizó un estudio cuyos datos publicados en la revista Geophysical Research Letters muestran como la Sierra Nevada se está deformando año con año, a consecuencia de la actividad sísmica.

