Aunque en algunas regiones el 2025 cerró con heladas, el balance global confirma que el planeta sigue atravesando un calentamiento sostenido. 2024 continúa siendo el año más caluroso jamás registrado. Sin embargo, la NASA concluyó que el año pasado fue casi tan cálido como el 2023.
Según los datos del Instituto Goddard de Estudios Espaciales (GISS), las temperaturas globales de 2025 se ubicaron en promedio 1,19 °C (2,14 °F) por encima del período de referencia 1951-1980, apenas por debajo de los valores récord de 2024.
Un informe reciente de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) confirmó que 2025 fue uno de los años más cálidos jamás registrados, pese a la presencia del fenómeno de La Niña, que suele tener un efecto moderador sobre las temperaturas globales.
“El año 2025 comenzó y terminó bajo condiciones de La Niña, que tienden a enfriar el clima. Aun así, fue uno de los años más cálidos registrados a nivel mundial debido a la acumulación de gases de efecto invernadero que atrapan el calor en la atmósfera”, afirmó Celeste Saulo, secretaria general de la OMM.
La organización también subrayó que los últimos 11 años (2015-2025) constituyen los 11 más cálidos desde que existen registros instrumentales, y que los tres últimos años (2023, 2024 y 2025) ocupan, sin excepción, el podio histórico, con una temperatura media de 1,48 °C por encima de los niveles preindustriales.
El calor también se concentra en los océanos
Un estudio complementario publicado en la revista Advances in Atmospheric Sciences confirmó que el calentamiento no se limita a la superficie terrestre. En 2025, los océanos registraron temperaturas entre las más altas jamás observadas, absorbiendo la mayor parte del exceso de calor generado por el sistema climático.
El análisis del Instituto Goddard de Estudios Espaciales de la NASA incluye datos de la temperatura del aire obtenidos por más de 25,000 estaciones meteorológicas en todo el mundo, así como por instrumentos a bordo de barcos y boyas que miden la temperatura de la superficie del mar, y estaciones de investigación en la Antártida.
Los datos son analizados utilizando métodos que toman en cuenta la distribución cambiante de las estaciones de medición de temperatura y los efectos del calentamiento urbano que podrían sesgar los cálculos.
Los datos analizados por Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés), la plataforma Berkeley Earth, el Centro Hadley (que forma parte del servicio meteorológico nacional del Reino Unido) y los Servicios Climáticos Copernicus de Europa han concluido que la temperatura global de la superficie para 2025 ha sido la tercera más calurosa que se haya registrado.
El contenido de calor oceánico en los primeros 2,000 metros de profundidad aumentó en aproximadamente 23 zettajulios (unidad de energía) entre 2024 y 2025. Para ponerlo en perspectiva, esta cantidad de energía equivale a unas 200 veces la generación total de electricidad mundial en 2024.
Calentamiento generalizado
Aproximadamente el 57% de la superficie oceánica global experimentó temperaturas que se encuentran entre las cinco más cálidas jamás registradas para esas zonas, incluidos los océanos Atlántico tropical y sur, y el mar Mediterráneo.
Climate Central además concluyó que el planeta se está sobrecalentando, el invierno se calienta rápidamente y los días más fríos del año son cada vez menos fríos.
La mayoría (86%) de las 244 ciudades estadounidenses analizadas por Climate Central experimentan ahora más días de invierno extremadamente cálidos que en los años 1970, seis días más del promedio.
Las ciudades del Medio Oeste Superior han experimentado el aumento más pronunciado en días de invierno extremadamente cálidos, con siete días más de este tipo que en los años 1970.
¿Qué esperar en 2026?
En los primeros días de 2026, hasta el 26 de enero, las principales ciudades de Estados Unidos habían registrado 171 récords de temperaturas máximas diarias y 40 récords de temperaturas mínimas.
El fenómeno de El Niño podría volver repotenciado a finales de año, convirtiéndose en uno de los más intensos de la historia, según un reporte publicado el 1 de marzo por el Centro Europeo de Predicciones Meteorológicas a Plazo Medio (ECMWF).
Este fenómeno climático altera los patrones atmosféricos a nivel regional y mundial, caracterizándose por el calentamiento de las aguas en el Pacífico ecuatorial, lo que provoca sequías, inundaciones y temperaturas extremas.
En los casos de gran intensidad, eventos poco frecuentes que ocurren aproximadamente cada 10 o 15 años, las consecuencias climáticas tienden a ser más severas, duraderas y de alcance global.
Este fenómeno climático puede tener diversos efectos, como cambios en la frecuencia y ubicación de olas de calor, la concentración de lluvias torrenciales y sequías, las áreas afectadas por huracanes y la disminución del hielo marino.

