Doce embalses y tres lagos controlados en un sistema de suministro de agua que abastece cerca de l0% del preciado líquido a la ciudad de New York registran un incremento constante de los niveles de salinidad, lo que puede afectar la salud de los neoyorquinos y a la biodiversidad.
Se trata del sistema Croton, el más antiguo y pequeño. Todos los embalses y lagos de este sistema, en los condados Westchester y Putnam, alimentan el embalse New Croton que está a unos 35 kilómetros al norte del límite de la ciudad.
Al ritmo actual de aumento, el Embalse New Croton alcanzaría el nivel máximo de contaminación del estado para el cloruro, un componente principal de la sal, para el año 2108, advirtió el Departamento de Protección Ambiental (DEP) de la ciudad de New York al presentar un estudio sobre el incremento en los niveles de salinidad en los embalses.
Rohit T. Aggarwala, comisionado del DEP, dijo que el estudio detectó una “clara y preocupante tendencia” al aumento de la salinidad en la región de suministro de agua de Croton y sus alrededores, y por lo tanto se deben realizar esfuerzos para desarrollar e implementar políticas que frenen esta situación.
Lo que está contribuyendo a ese incremento es el deshielo invernal de carreteras y estacionamientos, los vertidos de plantas de tratamiento de aguas residuales y los sistemas de tratamiento de agua para eliminar minerales como el calcio y magnesio, de acuerdo con el reporte.
Se advirtió que los altos niveles de salinidad en los suministros de agua dulce pueden afectar la salud humana al contribuir a la hipertensión arterial, dañar significativamente la biodiversidad y los ecosistemas de las cuencas hidrográficas, con posibles efectos perjudiciales en la calidad del agua.
El senador estatal de Nueva York, Pete Harckham, presidente del Comité Senatorial de Medio Ambiente, advirtió que “en menos de 30 años, el embalse de Amawalk superará los niveles máximos permitidos de sal. Una vez contaminado, el embalse podría tardar décadas en recuperar niveles aceptables.”
“Todos los niveles de gobierno deben trabajar en colaboración y con la mayor celeridad para proteger nuestra preciada agua potable,” sugirió.
Las recomendaciones para reducir la salinidad incluyeron apoyar los esfuerzos de las partes interesadas para desarrollar mejores prácticas para reducir las contribuciones de salinidad causadas por el hombre en la zona de suministro de agua, ampliar los estudios sobre fuentes específicas y crear conciencia pública y de las partes interesadas sobre las tendencias e impactos de la infiltración de salinidad en los suministros de agua dulce.
El DEP administra el suministro de agua de la Ciudad de Nueva York, proporcionando más de mil millones de galones de agua potable de alta calidad cada día a casi 10 millones de residentes, incluyendo 8.8 millones en la Ciudad de Nueva York y 1 millón más en los condados al norte de esa urbe.
El agua proviene de una cuenca hidrográfica que se extiende más de 200 kilómetros desde la ciudad de New York compuesta por 19 embalses y tres lagos controlados.
Aproximadamente 7,000 millas de tuberías principales, túneles y acueductos llevan agua a hogares y negocios en los cinco distritos, y 7,500 millas de líneas de alcantarillado y 96 estaciones de bombeo llevan las aguas residuales a 14 plantas de tratamiento dentro de la ciudad.
Aumentos drásticos a nivel mundial
La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) dijo que el agua dulce contiene sales y minerales naturales.
Sin embargo, se están produciendo aumentos drásticos en las concentraciones de sal en aguas dulces a nivel mundial debido a actividades humanas como la aplicación de sal en carreteras, la minería y la producción petrolera, los procesos comerciales e industriales, la erosión del hormigón, el aumento del nivel del mar, la aplicación de fertilizantes y los sistemas de tratamiento de agua para eliminar minerales.
Durante las últimas décadas, científicos de la EPA y sus colaboradores han medido aumentos en la concentración de sal en varios ríos en zonas urbanas. Sus resultados muestran que el aumento de la salinización del agua dulce es un problema generalizado en Estados Unidos y a nivel mundial, indicó la agencia gubernamental.
La EPA indicó que el exceso de sales en sí mismo también representa riesgos para la salud pública, especialmente para las personas sensibles a las sales o con dietas bajas en sal.
Las sales pueden corroer los metales y exacerbar la contaminación por metales en el agua potable, aumentar la contaminación por nutrientes y metales pesados en arroyos y lagos, y causar estrés ambiental a las especies sensibles.
“Cuando las sales movilizan metales pesados, nutrientes y radionucleidos, pueden crear ´cócteles químicos´ aún más potentes, que son mezclas de sustancias químicas que pueden tener efectos tóxicos sinérgicos difíciles de tratar y eliminar. Las sales y los cócteles químicos asociados se acumulan en el suelo, las aguas superficiales y subterráneas y no son fáciles de remediar”, detalló la EPA.

