Un estudio realizado por el instituto de investigación científica independiente PSE Healthy Energy, en colaboración con la Universidad de Stanford, determinó que en Estados Unidos más de 40 millones de hogares utilizan estufas de gas natural para cocinar. Pero los propietarios de estos artículos no sospechan la cantidad de contaminación que producen cada vez que giran la perilla para que comience a emanar gas.
El primer dato de la investigación señala que este tipo de estufas emiten entre 0,8 y 1,3% del gas que utilizan como metano no quemado; y lo controversial del caso es cómo, aun estando apagadas, permiten que el metano se fugue de manera silenciosa.
Al escapar de los hogares estadounidenses a través de las estufas, el metano genera un impacto climático anual equivalente a las emisiones de dióxido de carbono producidas por medio millón de automóviles durante 12 meses.
Además este gas utilizado en los hogares, con el objetivo de cocinar deliciosos platillos, contiene contaminantes atmosféricos peligrosos, incluido el benceno, el cual produce graves daños a la salud de las personas que recurrentemente lo respiran.
Cuando las estufas permanecen apagadas, sus fugas de gas de bajo nivel pueden producir concentraciones de benceno en los hogares que superan hasta siete veces el límite de exposición recomendado por las autoridades de sanidad en California.
El estudio de PSE Healthy Energy recolectó muestras de gas natural de estufas de cocina y otros electrodomésticos en más de 20 ciudades alrededor del mundo; en tanto que algunos de los investigadores participantes en el proyecto analizaron 53 estufas de gas natural en toda California.
Otro dato a considerar es que durante todas las fases de uso de la estufa se midió el nivel de contaminación generado cuando el aparato estaba apagado, cuando los quemadores estuvieron encendidos, y durante el proceso de prender y apagarlos.
A partir de ello, se llegó a la conclusión de que, al encender un solo quemador de gas a temperatura alta o configurar un horno de gas a 350 grados Fahrenheit, se emite benceno que afecta la calidad del aire en todo inmueble donde se cocina,
De esta manera, al prender un quemador, se libera la misma cantidad de gas metano que se esperaría durante 10 minutos de estarlo usando.
Basados en este parámetro, los investigadores en el proyecto consideran que la Agencia de Protección Ambiental (EPA) subestima a las emisiones de gas de las estufas.
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