Celebrada por primera vez en la Amazonia, la COP30 tuvo como protagonistas a voces indígenas y latinoamericanas quienes exigieron justicia climática, protección de bosques y financiamiento para la adaptación climática.
Miembros de decenas de organizaciones asistieron a Belém con una agenda clara: visibilizar a los latinos en Estados Unidos como la población más afectada por el cambio climático en ese país.
Las organizaciones también demandaron compromisos para la transición fuera de los combustibles fósiles y para detener la deforestación a través de hojas de ruta clara y cronogramas definidos.
Voces latinas en la COP30
Entre las organizaciones climáticas que representaron el liderazgo latino en la COP30 se encuentran: GreenLatinos, Fundación Avina, la Organización Boricua de Agricultura Ecológica, Climate Justice Alliance, entre otras.
Ean Thomas Tafoya, vicepresidente de programas estatales de GreenLatinos, expuso el conocimiento que tienen los hispanos en materia climática en Estados Unidos. A su juicio, los latinos son la población más afectada por el cambio climático y, como consecuencia, también son pioneros en realizar acciones para mitigar los efectos del clima extremo.
“Nos reunimos para articular nuestras demandas y promover cambios en las políticas públicas que afectan a la comunidad latina, ya sea que trabajes en sostenibilidad corporativa, en el gobierno o en una organización ambiental sin fines de lucro”, destacó Tafoya durante una entrevista con Sachamama.
A la cumbre climática también asistieron personalidades como Manuel Pulgar Vidal, líder global de la práctica de clima y energía del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF Internacional) y Carlos Eduardo Correa, exministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia y embajador de The Mangrove Breakthrough.
Para Pulgar, la integración de los frentes económico, político, de justicia y ético constituiría una base sólida para exigir a los Estados la implementación completa de los compromisos asumidos, como el Acuerdo de París y los acordados en la COP de Montreal sobre biodiversidad.
¿Qué se logró en la COP30?
Luego de dos semanas de negociaciones, se aprobaron los nuevos indicadores que medirán los esfuerzos de adaptación al cambio climático, lo que ayudará a definir financiamiento y otras acciones globales.
Sumado a esto, los asistentes a la COP30 acordaron triplicar los fondos de adaptación hacia 2035, un plazo más amplio del que varias naciones reclamaban (2030).
Lo discutido en esta cumbre climática fue crucial para marcar la ruta hacia la COP31 en Turquía.
Qué perdieron las organizaciones y los activistas en la COP30
Uno de los grandes reclamos de los movimientos latinoamericanos fue que la COP avalara una hoja de ruta vinculante para abandonar los combustibles fósiles. Sin embargo, el acuerdo final no incluyó esa medida.
Esta omisión representa una de las derrotas más objetivas para quienes exigen una transición energética justa pero real, ya que el marco acordado fue calificado como “mínimo” o demasiado débil.
Sumado a esto, aunque esta COP30 se planteó como una “cumbre en la Amazonía”, las menciones a la detención de la deforestación en el texto final resultaron muy superficiales. La propuesta de freno en 5 años desapareció del acuerdo final.
Las organizaciones y activistas esperaban medidas más contundentes como el monitoreo, financiamiento, protección territorial; pero se quedaron con promesas débiles.
Otro punto de dolor es la falta de financiamiento para el tema climático, una tensión que se arrastra desde la COP29, exacerbada por la crisis económica y geopolítica en los países desarrollados y la falta de consenso sobre la contribución de las economías emergentes.
Aunque se acordó un avance en materia de adaptación y un “programa de transición justa”, un logro reconocido por ciertos sectores, algo que calificado por varias ONG latinoamericanas como “insuficiente”.
Sobre la COP30
La COP30, la trigésima Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC), reunió desde el 10 de noviembre a más de 50,000 personas, entre ellas 160 delegaciones internacionales y representantes de 198 países.
La cumbre ocurrió en un año de aniversarios clave para la gobernanza climática global. Se cumplen 20 años del inicio del Protocolo de Kioto y una década desde la adopción del Acuerdo de París, pactos que han establecido los compromisos internacionales de mitigación y adaptación frente al calentamiento global.
La conferencia, además, marca un retorno de las negociaciones a América del Sur y coloca a la Amazonía, uno de los ecosistemas más vulnerables y decisivos del planeta, en el centro de la discusión.
Brasil estructuró la cumbre como una COP para la implementación. El gobierno local ha insistido en que el foco debe ir más allá de las metas sobre papel y centrarse en acciones concretas, evaluables y con financiamiento garantizado.
En este sentido, el programa oficial se organizó en torno a seis ejes: transición energética, protección de bosques, transformación agrícola, resiliencia urbana, inclusión social y movilización de recursos, tecnología y capacidades. Sin embargo, queda mucho trabajo por hacer de cara a la próxima cumbre.
