La administración del republicano Jeff Landry, quien desde enero asumió la gobernación de Luisiana, podría guiar al estado a tomar un camino similar al adoptado por Florida, cuya principal autoridad estatal, el gobernador Ron DeSantis, minimiza la prioridad que debe tener el cambio climático.
El gobernador DeSantis aprobó una ley que eliminará, a partir del 1 de julio, las palabras “cambio climático” de los estatutos estatales de Florida. Con ello se fomentará el uso de gas como combustible; al mismo tiempo se prohibirá la inversión en centrales eólicas en el mar.
Aunque todavía no entra en vigor la ley, el aumento de temperatura en el mar ya produce inundaciones en algunos puntos de Florida y se pronostica que empeore la situación en los próximos años debido al incremento en el nivel del mar.
Con respecto a Luisiana, el panorama todavía es más desesperanzador, pues la extracción de petróleo y gas de sus zonas litorales propicia que ciertas áreas de la costa, así como de humedales, se erosionen.
Respaldo a la industria petrolera
A pesar del derrame histórico de petróleo registrado en 2011, los permisos de extracción de hidrocarburos y gas se han incrementado en los litorales de Luisiana.
De hecho, durante los casi ocho años en que Jeff Landry fue fiscal general siempre estuvo en favor de las compañías petroleras y, ahora como gobernador, se prevé que le de un mayor impulso a dicha actividad. Él considera que el cambio climático es un “engaño”.
El republicano de 53 años argumenta que la temperatura de la Tierra ha aumentado y disminuido en ciclos repetidos mucho antes de la civilización del hombre.
No obstante, el calentamiento global tiene efectos devastadores en el estado, pues en los últimos años la presencia de huracanes y el aumento del nivel del mar ha ocasionado pérdidas millonarias.
A esto debe sumarse que la calidad del aire en varios puntos del estado es considerada mucho más tóxica con respecto a los estándares de seguridad establecidos por la Agencia de Protección Ambiental (EPA).
Durante la gobernación del demócrata John Bel Edwards, antecesor de Landry, se logró establecer un programa de restauración de $50 mil millones de dólares para proteger la costa del estado de una mayor erosión con parte del dinero proveniente de un acuerdo por el derrame de petróleo de hace 13 años. Sin embargo, se prevé que dicho proyecto pase a segundo plano.
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