A principios de este mes, justo el Día de la Independencia, el estado de Texas vivió una catástrofe: más de 10 pulgadas de lluvia en pocas horas provocaron una inundación que cobró la vida de más de 100 personas en Hill Country y zonas aledañas a los ríos y arroyos.
Un reciente estudio de ClimaMeter indicó que las inundaciones en Texas se intensificaron por el cambio climático provocado por el hombre. En el informe se comparó los patrones climáticos de dos periodos distintos (1950-1986 y 1987-2023) y determinó que la variabilidad natural no es suficiente para justificar las severas inundaciones observadas.
Los investigadores sugirieron que el cambio climático es un factor importante que contribuye a estos eventos extremos.
El meteorólogo John Morales declaró a Huella Zero que, como resultado de la actividad humana, se han liberado gases de efecto invernadero (GEI) a la atmósfera, acelerando el cambio climático y los desastres naturales que este agrava.
“Generalmente esto ocurre por la quema de combustibles fósiles: carbón, petróleo y sus derivados, así como el gas natural, también llamado metano. Lo que hemos hecho es inyectar metano y dióxido de carbono en la atmósfera, desequilibrando completamente el efecto invernadero”, comentó Morales.
Explicó que estas prácticas han provocado un aumento de las temperaturas globales. “Desde el inicio de la era industrial, ese incremento parece pequeño —1.2 o 1.5 grados en los últimos años— pero hay que entender que, por cada grado centígrado adicional, la atmósfera puede retener un 7% más de vapor de agua”, explicó.
Esta situación incrementa la capacidad de la atmósfera para retener humedad, lo que provoca lluvias más intensas en regiones vulnerables.
“Esto conduce a inundaciones súbitas, como las observadas en Texas y otras regiones del mundo. No es sorprendente ver que el ciclo hidrológico se ha acelerado: los suelos se secan más rápidamente, lo que intensifica las sequías, y cuando llueve, lo hace con mayor fuerza, provocando inundaciones”, agregó.
Río de Texas alcanzó niveles no vistos desde 1987
El pasado 4 de julio, el río Guadalupe —que nace en el condado de Kerr, Texas, y desemboca en la bahía de San Antonio en el Golfo de México— creció abruptamente debido a las lluvias, elevándose ocho metros en menos de una hora y provocando inundaciones devastadoras.
La región registró más de 254 mm de precipitaciones en pocas horas. Según ClimaMeter, no se observaban niveles similares en este río desde 1987.
La inundación repentina en Hill Country cobró más de 100 vidas. Entre las víctimas figuran 27 jóvenes del Camp Mystic, un campamento cristiano femenino con casi un siglo de historia en la ribera del río Guadalupe. Se estima que el total de fallecidos podría ascender a entre 138 y 141, lo que convertiría este evento en la décima inundación más mortífera en la historia de EE. UU., y la más grave desde la tragedia del río Big Thompson en Colorado en 1976.
“Hay que entender que hablamos de una cantidad extrema de lluvia en apenas unas horas. No tenemos suficientes comparaciones para afirmar que el calentamiento global lo incrementó en un porcentaje específico. Simple y sencillamente estoy diciendo que lo que ocurrió en Texas es consistente con lo que nosotros deberíamos anticipar ocurra con mayor frecuencia en un planeta que está en calentamiento”, concluyó Morales.

