Cuando el huracán Laura se aproximaba al suroeste de Louisiana se intensificó rápidamente en solo 24 horas alcanzando la catastrófica categoría 4 con vientos de 150 millas y se convirtió en uno de los ciclones más intensos que ha tocado tierra en Estados Unidos que ocasionó una marejada ciclónica destructiva y fuertes inundaciones.
El detonante desarrollo de Laura en 2020 se atribuyó al aumento constante de las temperaturas en la superficie de los océanos que son el combustible de los huracanes.
Ese desarrollo es llamado intensificación rápida por la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) y los meteorólogos están preocupados que se repita lo sucedido con Laura en la temporada de huracanes de 2024 que se ha pronosticado será “extremadamente activa”.
La preocupación radica en que las condiciones en gran parte de la cuenca atlántica puedan generar un número significativo de tormentas que experimenten una rápida intensificación. Cuando esto ocurre en momentos en que los sistemas tropicales se acercan a tierra, podría aumentar en gran medida el riesgo para vidas y propiedades, de acuerdo con AccuWeather.
La intensificación rápida es un término que utilizan los meteorólogos para definir las tormentas tropicales y los huracanes que rápidamente ganan fuerza. El umbral es de al menos 35 mph en 24 horas o menos.
“Esto puede afectar la rapidez con la que una tormenta tropical se convierte en huracán o si un huracán salta una o más categorías en menos de un día”, explicó.
Los meteorólogos alertaron que las tormentas tropicales y los huracanes que se intensifican rápidamente son especialmente peligrosos porque pueden darle al público menos tiempo para prepararse y, a menudo, toman a la gente con la guardia baja.
Predecir la intensidad máxima de una tormenta y su intensidad al tocar tierra es uno de los aspectos más desafiantes del pronóstico del tiempo, y un huracán que se intensifica rápidamente aumenta enormemente ese desafío, dijo AccuWeather.
“La regla general es que las personas se preparan para una categoría superior en la escala AccuWeather RealImpact™ para huracanes o la escala de vientos de huracanes Saffir-Simpson para permitir la fluctuación en la fuerza de los sistemas tropicales”, dijo el experto en huracanes de AccuWeather, Alex DaSilva.
“Sin embargo, existe un peligro cuando una tormenta tropical o un huracán se intensifica rápidamente, ya que la tormenta potencialmente podría volverse mucho más poderosa, peligrosa y destructiva de lo que podría representar incluso ese amortiguador de un nivel”, detalló.
Cuanto mayor sea la población afectada y más denso sea el centro de una población, más tiempo se necesitará para los preparativos y las evacuaciones obligatorias, si fuera necesario. Un centro de población grande y denso, como Nueva Orleans, puede necesitar al menos 72 horas, según Nola Ready citada por AccuWeather.
Bob Bunting, director ejecutivo de Climate Adaptation Center, llama a ese proceso desarrollo explosivo https://www.theclimateadaptationcenter.org/2020/11/18/hurricanes/ y en un artículo explicó que la transición de que una perturbación atmósfera a huracán o a un ciclón de categoría mayor suele tardar días, “¡pero las cosas están cambiando!”.
“A medida que el clima se ha calentado, las temperaturas mundiales han aumentado constantemente desde 1850, y casi todos los años del siglo XXI hasta ahora se encuentran entre los 20 más cálidos, por lo que los huracanes ahora tienen mares más cálidos para alimentarlos con energía”, dijo.
Buting, además, previno que los huracanes también están mostrando otro cambio en sus características que aumentan el riesgo: se están desacelerando porque la Tierra se está calentando más rápido en los polos que en el ecuador. “Los huracanes se están estancando con mayor frecuencia”.
Para esta temporada de huracanes en el Atlántico, que inició el 1 de junio y finaliza el 30 de noviembre, la NOAA pronostica una muy intensa actividad con la posible formación de entre 17 y 25 tormentas, de 8 a 13 huracanes y estos 4 a 7 serían de categoría mayor con vientos superiores a 111 mph.
Vaticinó que hay 85% de probabilidad de que la temporada esté por encima de lo normal, un 10% de probabilidad de una temporada casi normal y un 5% de probabilidad de una temporada por debajo de lo normal.
Los factores que contribuirán con la posible formación de un número récord de sistemas tropicales son las temperaturas cálidas casi récord en el Océano Atlántico, el fenómeno meteorológico de La Niña, la disminución de los vientos alisios y una menor cizalladura del viento, que inciden en la formación de tormentas.
El equipo de expertos de la Universidad Estatal de Colorado (CSU) ratificó su pronóstico de 23 tormentas con nombre, de las cuales 11 alcanzarán fuerza de huracán y cinco de estos serían de categoría mayor (3, 4 o 5) con vientos sostenidos de 111 mph o más.
Philip Klotzbach, investigador científico del Departamento de Ciencias Atmosféricas de la CSU y autor principal del pronóstico, coincidió con la NOAA en decir que “el Atlántico tropical extremadamente cálido y probablemente La Niña son las razones principales” para una temporada muy activa.
Contenido especial de Huella Zero publicado inicialmente en Jambalaya News.
Los meteorólogos están preo… by Huella Zero
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