Santa Bárbara no es solo una ciudad rica en historia, turismo y áreas marinas, sino que también cuenta con una comunidad económicamente robusta, culturalmente diversa y profundamente comprometida con la sostenibilidad.
Miguel Ávila, presidente de la Cámara de Comercio Hispana de Santa Bárbara, compartió con Huella Zero perspectivas clave sobre la vibrante economía de la región, el papel crucial del turismo y el significativo crecimiento de la población hispana.
Ávila, quien fundó la primera Cámara de Comercio Hispana en 1994 y la relanzó como la Greater Santa Barbara Hispanic Chamber of Commerce para cubrir todo el condado, enfatizó la solidez económica de la zona. “Tenemos una de las economías más fuertes del mundo”, afirmó.
Atribuyó esta fortaleza en gran medida al turismo. “Los Ángeles está a una hora y media o dos de distancia; allí viven 15 millones de personas. Si surge una crisis y el público de Los Ángeles no puede viajar por el mundo, ¿a dónde van? A Santa Bárbara”, explicó Ávila. Esta afluencia constante convierte a la ciudad en una “economía prácticamente a prueba de todo. Somos los últimos en entrar en una recesión —si es que la hay— y los primeros en salir de ella”.
Ávila también destacó la diversidad de la economía local, que incluye una robusta industria de servicios, tecnología de vanguardia con contratos militares, un casino, la industria vinícola, una universidad con 30,000 estudiantes y la presencia de la Fuerza Espacial (Space Force), que genera alrededor de 20,000 empleos. “La conjunción de todas estas industrias otorga a Santa Bárbara un poder económico excepcional”, detalló.
Santa Bárbara: un legado históricamente hispano
Fundada en el siglo XVIII como una misión franciscana por fray Junípero Serra —quien estableció nueve misiones en la Alta California y presidió otras quince—, Santa Bárbara ve hoy cómo su pasado hispano se reencuentra con un presente de gran crecimiento demográfico.
Ávila recordó que, a su llegada en 1973, los hispanos representaban aproximadamente el 12% de la población. “Hoy ya estamos prácticamente al 50%”, señaló. Este crecimiento es aún más pronunciado en áreas como Santa María, donde el 80% de los habitantes son hispanos, y Lompoc, con más del 50%.
El entrevistado, quien emigró desde los Altos de Jalisco a los 16 años y comenzó trabajando en el icónico restaurante El Paseo, relató cómo su experiencia en el corazón de la comunidad le permitió conectar con figuras influyentes.
“En ese restaurante se daban cita todos los días los movers and shakers, como dicen en inglés; líderes de todos los segmentos de la comunidad”, recordó. Esta inmersión le brindó una comprensión profunda de la dinámica local y lo inspiró a asumir roles de liderazgo.
Protección marina y sostenibilidad
La preservación del entorno, especialmente del océano, es otro pilar fundamental para la región. El Área Marina Protegida de las Islas del Canal, junto con el Santuario Marino Nacional adyacente, resguarda un ecosistema diverso que abarca desde profundidades oceánicas hasta bosques de algas y montes submarinos.
Actualmente, el 20% de sus aguas están protegidas mediante una red de áreas estatales y federales. Geográficamente, la zona incluye una cuenca profunda, cordilleras submarinas y las cinco islas principales: Anacapa, Santa Cruz, Santa Rosa, San Miguel y Santa Bárbara. Además de su valor ecológico, el área custodia un patrimonio cultural que incluye naufragios y sitios arqueológicos.
Según Ávila, la protección de la costa no solo preserva la belleza natural, sino que es un motor que “atrae el turismo”. Subrayó además la importancia de la industria pesquera local, que provee producto fresco a los restaurantes y genera empleo, principalmente para la comunidad latina. “El mar es gran parte de nuestra vida”, concluyó.

