El 25% de los 104 partidos del Mundial de Fútbol se jugará bajo condiciones de calor extremo, riesgosas para la salud humana de los deportistas y los hinchas. Así lo evidencia un estudio científico publicado por World Weather Attribution.
Esos partidos se realizarán bajo condiciones climáticas extremas en las que les será más difícil a jugadores e hinchas regular su temperatura corporal y evitar mayores impactos a la salud.
El cuerpo tiene una capacidad de enfriarse ante temperaturas elevadas a través de, por ejemplo, la transpiración. Pero ella se puede ver limitada por factores ambientales. El índice de estrés térmico o de calor real conocido como Wet Bulb Globe Temperature (WBGT) mide esa eficacia de regulación de la temperatura corporal para comprender el riesgo que el calor puede representar para las personas durante actividades al aire libre y, especialmente, durante el ejercicio físico, como el fútbol.
No sólo analiza la temperatura diaria que nos da el servicio meteorológico nacional, sino que también contempla la exposición directa a la radiación solar, las condiciones de humedad y vientos del entorno en el que se encuentra la persona, y la capacidad de evaporación del sudor.
“Un día de 30°C en condiciones secas y ventosas es muy diferente a un día de 30°C con humedad alta, sol intenso y poco viento”, explica Chris Mullington, anestesiólogo del Imperial College Healthcare NHS Trust, y argumenta: “La humedad alta reduce la evaporación del sudor, lo que limita el principal mecanismo de enfriamiento del cuerpo. Por eso, el índice WBGT es tan importante”.
Cuando el índice supera los 26 °C, la Federación Internacional de Asociaciones de Futbolistas Profesionales (FIFPRO, por sus siglas en inglés) -que nuclea a los sindicatos de los deportistas- recomienda que se tomen medidas de seguridad, como pausas cada 30 minutos durante el partido para que los jugadores puedan refrescarse y aclimatarse. El 25% de los 104 partidos del Mundial se jugará en esas condiciones de un índice superior a los 26 °C.
El estudio evidencia que cinco de los 104 partidos ocurrirán en condiciones aún más arriesgadas: el índice de estrés térmico superará los 28 °C. “El rendimiento del jugador puede verse afectado. El riesgo de sufrir un golpe de calor grave se vuelve más preocupante”, explica Mullington. Ante este segundo escenario, la FIFPRO recomienda que el partido se retrase o posponga hasta que se pueda asegurar el bienestar de jugadores e hinchas. ¿Ocurrirá ello en el próximo Mundial?
De la última vez que una Copa del Mundo se realizó en Estados Unidos en 1994 a hoy, las concentraciones de dióxido (CO2) en la atmósfera pasaron de 360.94 partes por millón (ppm) a 428.62 ppm. Ello fue producto de actividades humanas, como la explotación de combustibles fósiles y la expansión de la agricultura intensiva.
La profesora en Ciencia Climática en el Imperial College London y coautora del estudio, Friederike Otto, remarca: “Puede que el Mundial de 1994 no parezca muy lejano para muchos adultos hoy, pero la mitad del cambio climático provocado por el ser humano ha ocurrido desde entonces”.
Acciones a tomar
Los partidos que se jugarán en ciudades con veranos más calurosos, como Miami y Kansas, iniciarán a las 17, 18 o 19 horas para evitar la exposición a las temperaturas más elevadas del día. Para los expertos, esa medida era necesaria, pero no suficiente.
Una medida para mitigar el impacto del calor en la salud de los jugadores podría ser contemplar un intervalo de mayor duración entre el primer y segundo tiempo de juego de cada partido, o incluso cada 30 minutos como recomienda la FIFPRO. Eso permitiría que los jugadores se hidraten y se climaticen lo suficiente para recuperar la temperatura corporal. Pero esa medida podría ser, al mismo, perjudicial para los hinchas.
“Creo que es importante lo que se haga fuera de los estadios”, dice Mullington y ejemplifica: “Tal vez no debería cobrarse por el agua, sino ofrecerla gratis. No creo que el hincha promedio pague 8 libras (10 USD) por una botella de agua. Si se la dieran gratis, la aceptaría con gusto”. Las estaciones de recarga de agua podrían ser una opción para asegurarle acceso gratuito a los espectadores antes, durante y después de los partidos.
El experto subraya un elemento clave que pasa desapercibido: la concientización al público sobre el impacto que el calor extremo puede tener en la salud. “No creo que la mayoría de los aficionados sean conscientes de que podrían estar poniéndose en riesgo en esta situación, así que ser transparentes al respecto es importante para que puedan tomar sus propias decisiones”, explica.

