Los océanos representan el 70% de la superficie del planeta, ocupan unos 361,132,000 kilómetros cuadrados y generan entre 60% y 80% del oxígeno que respiramos los seres humanos. “Son básicos para entender la vida en este planeta”, señaló Octavio Aburto, profesor investigador en el Instituto de Oceanografía Scripps en San Diego California.
“Mucho de nuestro alimento, proteína que consumimos, viene de los océanos; y tenemos que hacer un mayor esfuerzo para que relacionemos a los ciudadanos con el océano”, señaló.
La creación y ampliación de las áreas marinas protegidas es una acción que se debe promover a todos niveles de la sociedad, exhortó Aburto. Para el docente la protección de ecosistemas marinos y arrecifes generan beneficios sociales y económicos.
“Las áreas marinas protegidas deben ser algo que promovamos desde la niñez, desde la primaria y la secundaria, una de ellas es el Parque Nacional Cabo Pulmo, que está en el Golfo de California. En la península de Baja California esta área se protegió en 1995. En aquel entonces los pescadores decidieron dejar de pescar en toda el área en Cabo Pulmo y se detonaron muchos beneficios, no solamente los que estamos viendo debajo del agua”, precisa.
La Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica en 2022 (COP15) concluyó con la adopción del Marco Mundial para la Diversidad Biológica de Kunming-Montreal, un acuerdo internacional sin precedentes que definió objetivos globales para la naturaleza.
Entre los principales compromisos se encuentran abordar la pérdida de biodiversidad y restaurar los ecosistemas. En este sentido, 196 países, incluyendo a EE. UU., acordaron proteger al menos el 30% de la superficie terrestre y marítima del planeta para 2030, constituyendo el mayor compromiso de conservación en la historia.
La comunidad científica ha determinado que para que el planeta sostenga el actual nivel de extracción de recursos naturales, al menos 30% del mismo debe funcionar sin explotación.
La protección no es solo altruismo, ya que la humanidad se beneficia de un océano saludable. A modo de ejemplo, casi 70% del oxígeno disponible en el planeta proviene de los océanos, gracias a su capacidad de absorber el carbono de la contaminación atmosférica.
Además, regulan el clima absorbiendo la radiación solar y redistribuyendo el calor desde el ecuador hacia las regiones polares. Ambos procesos son cruciales para la supervivencia de la población terrestre, independientemente de su ubicación geográfica.

