Los paneles solares importados a Estados Unidos ayudan a purificar el aire, proteger la salud y reducir los daños climáticos, beneficios que van mucho más allá del precio de la electricidad, de acuerdo con una investigación de la City University de New York (CUNY).
Los investigadores determinaron que los paneles solares importados entre 2014 y 2022 reemplazaron 305 teravatios-hora de electricidad generada con combustibles fósiles, evitaron 178 millones de toneladas de emisiones de dióxido de carbono y previnieron cerca de 595 muertes prematuras relacionadas con la contaminación atmosférica.
El estudio “La energía solar fotovoltaica importada contribuyó a los beneficios para la salud y el clima en los Estados Unidos”, publicado en One Earth, fue liderado por el profesor Gang He del programa de Ciencias de la Tierra y el Medioambiente de CUNY y participaron investigadores de la Stony Brook University y el Hunter College.
“Los investigadores estiman que estos impactos evitados ascienden a $28.000 millones en beneficios combinados para el clima y la salud. En promedio, cada kilovatio de capacidad solar importada generó $180 en beneficios anualizados, lo que compensó casi la mitad del costo de los módulos solares en 2020”, detalló CUNY.
El centro académico resaltó que la importancia de estos hallazgos va mucho más allá de la economía energética porque durante años el debate sobre la energía solar se ha centrado principalmente en la disminución de los costos tecnológicos.
Este estudio demuestra que el valor social del comercio mundial de energía limpia incluye un aire más limpio, comunidades más saludables y la reducción de los daños climáticos, subrayó.
Los investigadores combinaron registros de envíos, datos de centrales eléctricas y un modelo de calidad del aire de complejidad reducida.
Determinaron cómo los paneles solares importados desplazaron la generación de electricidad a partir de combustibles fósiles y rastrearon las mejoras resultantes en la calidad del aire en las distintas regiones.
El análisis reveló que gran parte de la capacidad importada provino de países como Vietnam, Malasia y Tailandia, lo que refleja la naturaleza global de la cadena de suministro solar.
Ciertas regiones obtuvieron beneficios muy importantes. Las Carolinas, Texas y partes de California experimentaron ventajas especialmente significativas en materia de salud y clima debido a que la energía solar importada desplazó a algunas de las centrales eléctricas más contaminantes del país, ubicadas en zonas densamente pobladas, se indicó en el estudio.
El estudio se publica en un momento en que los gobiernos están reevaluando su dependencia de la tecnología solar de fabricación extranjera, alegando preocupaciones sobre la seguridad energética, la geopolítica y la creación de empleo a nivel nacional, subrayó CUNY.
Los autores advierten que alejarse de las cadenas de suministro globales sin tener en cuenta estos beneficios sociales más amplios podría ralentizar la implementación de energías limpias y disminuir sus beneficios para la salud y el medio ambiente.
Industria de EE. UU. en cifras
La industria solar estadounidense instaló casi 18 gigavatios (GW) de nueva capacidad en el primer semestre de 2025, según datos de la Asociación de Industrias de Energía Solar (SEIA), divulgados en septiembre pasado.
“Incluso cuando la administración Trump implementó una serie de políticas contrarias a las energías limpias, la energía solar y el almacenamiento aún representaron el 82% de toda la nueva energía agregada a la red en sus primeros seis meses”, precisó.
El pronóstico a la baja del informe U.S. Solar Market Insight del tercer trimestre de 2025, elaborado por SEIA y Wood Mackenzie, advierte que estas políticas ponen a Estados Unidos en riesgo de perder 44 GW de energía solar para 2030, lo que supone una disminución del 18%.
New York alcanzó un hito
La gobernadora Kathy Hochul anunció en octubre de 2024 que se habían instalado 6 gigavatios (GW) de energía solar distribuida en todo Nueva York, lo que marcó un logro del objetivo de la Ley de Liderazgo Climático y Protección Comunitaria del Estado un año antes de lo previsto.
Con la superación de esa meta, la energía solar distribuida estaba generando suficiente energía para abastecer a más de un millón de hogares y empresas en todo el estado, incluidos aquellos en comunidades desfavorecidas, según cifras de la Autoridad de Investigación y Desarrollo Energético del Estado de Nueva York (NYSERDA).
También ha generado aproximadamente $6 millones en inversiones privadas en todo Nueva York.
Hasta octubre del año pasado los proyectos solares en Nueva York habían creado más de 14,000 puestos de trabajo en todo el estado, desde la ingeniería y el diseño hasta la instalación.
